La crisis del separatismo de Quebec
La división en el partido de los separatistas de lengua francesa en Quebec es una buena noticia para Brian Mulroney, el nuevo primer ministro canadiense. ( ... ) La victoria electoral de Mulroney en septiembre y los acontecimientos de Quebec pueden crear las bases para una renovación del diálogo político entre Ottawa y los Gobiernos provinciales, por primera vez desde 1976, cuando el partido de Levesque tomó posesión del Gobierno provincial en Quebec. (...)Los disidentes desean que el partido d e Quebec persevere en su inspiración original y luche en la elección provincial que se celebrará en 1986 con una plataforma de soberanía para Quebec. Para Levesque, esto equivale a un suicidio político en un momento en el que los problemas del pan y la mantequilla, así como el desempleo, ocupan la mente de los habitantes de Quebec más bien que la independencia de Ottawa. (...)
¿Cuál sería el alcance de una mejora de relaciones Quebec-Ottawa? En primer término, un cambio de tono, ahora que Levesque resta importancia a la independencia y que su enemigo jurado, Trudeau, ya no es el jefe del Gobierno en Ottawa. (...)
26 de noviembre


























































