La comisión liquidadora de aseguradoras recibirá el martes los nombres de las 19 primeras compañías sancionadas

La comisión liquidadora de aseguradoras estudiará el próximo martes los nombres de las 19 primeras compañías que deberá disolver. Durante las últimas semanas se han intensificado las ofertas extranjeras para comprar entidades de mediano tamaño, así como las negociaciones para la fusión entre éstas.

La primera lista de entidades liquidables será entregada el martes por la Dirección General de Seguros, del Ministerio de Economía y Hacienda, a la comisión mixta constituida hace varias semanas con representantes del sector, según fuentes de ambas partes. Incluye los nombres de 19 compañías sancionadas con la liquidación forzosa e intervenidas desde 1975, y que por diversos motivos no habían cumplido la orden oficial de disolución.

Abrirán la relación la Mutua Dos Castillas (sancionada con la liquidación en 1975), Reaseguradora Colón (de 1979), Ibérica La Providence (de 1980), Eurofensa (de 1981) y Ártica (de diciembre de 1982). Tras otra compañía sancionada a finales de 1983 (Orleans) figurarán las dos tandas, de media docena cada una, cuya orden de disolución fue dada en enero del presente año y en septiembre último. Se trata, en primer lugar, de Cosefisa, Filadelfia-Al Andalus, Magerit, Astúrica y Aseguradora Mundial. Entre las de más reciente sanción aparecen Valsem, Celeguro, Mutua Automovilista Balear, Agropalentina, Unión Aseguradora Cordobesa y Fénix Sanitario.

Medio millón de pólizas

En conjunto, reunían casi medio millón de pólizas. Magerit y Aseguradora Mundial eran las mayores, pues superaban los 100.000 clientes. Ártica y Cosefisa rondaban los 50.000. Pero el tener en cuenta la coincidencia de varios contratos en un solo cliente (habitual con los seguros voluntario y obligatorio de automóvil, base principals de las citadas) rebajaría mucho dicha estimación.La primera lista refleja la reciente historia de los intentos por sanear el sector y dotarlo de normas cautelares. Escaso de inspectores (había una treintena en ejercicio para todo el sector), con una normativa anticuada que se prestaba a numerosas irregularidades (alguna compañía con 40.000 pólizas no llevaba contabilidad, cual es el caso de Ártica) y atractivo para especuladores que fracasaban en una compañía y pasaban o creaban fácilmente otra, el seguro en su conjunto ha conjugado hasta ahora el disgusto'por la mala imagen dada por distintas compañías con la resistencia a soluciones ordenadas para las crisis. Todavía en la actualidad, cuando el sector ha pactado con la Administración "una UVI con todas las ventajas de la bancaria y ninguno de sus inconvenientes", fuentes de la patronal apuntan que la gran mayoría del seguro privado está sano y que la principal tarea de la comisión liquidadora se centrará pronto en las numerosas entidades de previsión social que se comprometieron en las últimas décadas a garantizar pensiones y no han capitalizado los fondos necesarios.

La comisión liquidadora y la Administración consideran estas versiones interesadas y no quieren prejuzgar la dimensión de la crisis. Los trabajos de la primera se centran estos días en evitar que sus próximas actuaciones sean impugnadas y dificultadas, así como prepararse para satisfacer en la medida de lo posible los intereses de los clientes, acreedores y trabajadores afectados.

Por su parte, la Administración ultima las decisiones sobre la inmediada liquidación de otra decena de compañías. Paralelamente, potencia sus medios inspectores y prepara dos planes de control.

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