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Protección especial para un preso al que sus compañeros vinculan a los GAL

La dirección de la cárcel de Carabanchel ha adoptado medidas de protección sobre el recluso italiano Giuseppe Calzona, que días pasados sufrió un intento de agresión por parte de un grupo de internos, aún no identificados, que le acusaban de ser miembro de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). Calzona está internado en Carabanchel por un supuesto delito de falsedad, y no en relación con actividades terroristas.Calzona, vinculado a núcleos ultraderechistas, se encuentra actualmente en el departamento celular de dicha prisión, alejado de la convivencia con el resto de los reclusos. La agresión se produjo días pasados, cuando Calzona paseaba por una de las galerías del centro. Varios presos advirtieron su presencia e intentaron agredirle. Calzona emprendió la huida y se refugió en las oficinas de los funcionarios.

Fuentes penitenciarias informaron ayer a este periódico de que aún se desconoce la identidad de los reclusos que intentaron agredir a Calzona. Sin embargo, medios próximos a los funcionarios estiman que se trata de presos vinculados a organizaciones terroristas.

Calzona, que tiene pendiente una petición de extradición italiana por asesinato, fue detenido en España el pasado 17 de julio como presunto autor de un delito de falsedad, y desde el 20 de julio se encuentra ingresado en Carabanchel. Aunque desde diferentes medios se le ha acusado de estar vinculado con los GAL, una alta fuente de la Dirección General de la Seguridad del Estado manifestó a este periódico que "no existen pruebas que puedan demostrar que este recluso esté vinculado a dicha organización".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de agosto de 1984