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Los estibadores de tres puertos británicos deciden no secundar la huelga nacional convocada

Los estibadores de los puertos británicos de Imminghan y Grimsby (este de Inglaterra) y de Belfast (Irlanda del Norte) han decidido, en votaciones celebradas en la noche del domingo al lunes, no secundar la huelga nacional convocada por el sindicato Unión Portuaria, integrado en el poderoso sindicato de transportes (TGWU). Desde el llamamiento a la huelga lanzado el viernes, el tráfico de mercancías ha quedado paralizado, además de en 12 puertos escoceses, en los de Hull y Goole (en el norte de Inglaterra) y en Liverpool y Garston (en el noroeste).

La decisión contraria a la huelga de los 600 estibadores de Imminghan y Grimsby hace prever que la convocatoria puede ser desigualmente seguida, si se tiene en cuenta que el puerto de Imminghan fue uno de los primeros en sumarse al paro realizado en el pasado mes de julio.

Un portavoz de los estibadores de Belfast declaró que esta huelga, declarada en solidaridad con los mineros del carbón y en protesta por la utilización de trabajadores no sindicados para descargar un barco carbonífero, es política.

Los efectos definitivos de la huelga no podrán evaluarse hasta el próximo viernes, día en que se realizarán las votaciones en el puerto de Dover, la mayor terminal de transbordadores del Reino Unido, que absorbe el 60% del comercio británico con el resto de los .países de la CEE. En otro puerto importante, Felixtowe, la decisión será tomada mañana, miércoles, mientras que en la mayoría de los restantes puertos las votaciones se realizarán hoy. La Unión Portuaria cuenta con 36.000 estibadores afiliados.

Fase decisiva

La crítica situación social del Reino Unido, donde los efectos del conflicto de los mineros -que llevan en huelga desde el pasado 12 de marzo- se ha visto reforzado con el paro de apoyo de los estibadores, entrará en una fase decisiva la próxima semana.El lunes, la confederación de sindicatos británicos (Trade Unions) iniciará en Brighton (sur de Inglaterra) la celebración de su congreso y en los debates está incluida la discusión de una moción de apoyo a los mineros, que se oponen al proyecto del Gobierno de suprimir 20.000 empleos y reducir la producción anual de carbón en cuatro millones de toneladas. Arthur Scargill, líder del poderoso sindicato de mineros (NUM), que cuenta con 180.000 afiliados, ha emplazado al congreso para que los restantes sindicatos den instrucciones a sus simpatizantes en el sentido de respetar todas las barreras y controles establecidos por los piquetes de huelguistas.

La primera ministra británica, Margaret Thatcher, que ayer se reintegró a la actividad política una vez finalizadas las vacaciones, se enfrenta a una grave conflictividad que está ocasionando fuertes pérdidas a la economía británica. Hasta el momento, el Gobierno ha manifestado su voluntad de no intervenir en el conflicto, en contra de las presiones recibidas en este sentido de la oposición laborista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de agosto de 1984