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Armando Fernández y María Menéndez

Son los únicos arqueólogos españoles en Oriente Próximo

Armando Fernández y María Menéndez, los únicos arqueólogos españoles que trabajan en Oriente Próximo, aseguran que han venido a Jordania para ampliar la presencia de España", y sueñan con un ambicioso proyecto que presentarán en julio y que debería permitir a numerosos investigadores españoles trabajar en las ruinas de varias ciudades antiguas fundadas o desarrolladas en un período que abarca desde el siglo VIII antes de Jesucristo hasta el año 800 de nuestra era.

La tarea de Armando y María, joven matrimonio asturiano instalado desde hace un año en el reino de Jordania, está circunscrita, por ahora, a los 2.500 metros cuadrados de superficie que fueron asignados a la misión española en Gerasa, localidad situada a 40 kilómetros al norte de Amman, y en la que el equipo español está paulatinamente sacando a flote los restos de un edificio público romano de la segunda mitad del siglo Il que probablemente fue el ágora de una próspera ciudad que llegó a contar con 7.000 habitantes.Para el arqueólogo,- licenciado por la Universidad de Oviedo y especializado en romano, y su esposa, dibujante-restauradora, su envidiable aventura jordana, estuvo a punto de terminarse a finales del año pasado, cuando las restricciones presupuestarias decretadas por el Gobierno de Amman obligaron a suspender las excavaciones, limitando el trabajo a meras obras de restauración y mantenimiento.

Pero, en un intento de salvar la presencia arqueológica española en la región, el embajador español en Jordania, Emilio Menéndez del Valle, consiguió del Ministerio de Cultura los créditos necesarios para que los Fernández permaneciesen aquí y siguiesen excavando.

Ahora, Armando, de 27 años de edad, y María, de 25 años, recibirán refuerzos con la llegada de un arquitecto-restaurador español, y a más largo plazo la joven pareja espera la creación de un instituto arqueológico español en Jordania con personalidad jurídica propia, que pondría a España a un nivel casi equiparable con el American Center of Oriental Research o el Institut Frangais du Proche Orient en Amman.

Visiblemente ilusionado con los planes a los que la reciente visita oficial a Jordania del ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, podría dar la luz verde, Armando asegura querer intentar convertir a Gerasa en "el centro y punto de partida desde donde los arqueólogos españoles podrán desplazarse para investigar en la ciudadela de Amman o en otras ciudades antiguas como Tell Abu Sawan o Medinet".

Estos jóvenes arqueólogos creen que "la juventud es algo indispensable para poder adaptarse a una cultura diametralmente opuesta a la nuestra -la musulmana- y a unas condiciones de vida materiales no excesivamente confortables" y así aunque desde finales de marzo el Estado jordano puso, por fin, a disposición del matrimonio una pequeña casa prefabricada de cuatro habitaciones, durante largos meses tuvo que compartir la cocina y otras dependencias con arqueólogos de diversas nacionalidades, y aun ahora tienen que viajar con relativa frecuencia a Amman para comprar los numerosos productos alimenticios que escasean en el pueblo de al lado, empezando por el alcohol, porque en Gerasa la sobriedad islámica rige la vida cotidiana.

Aislados en una zona semidesértica rodeada de montañas, dedicados de lleno al trabajo de excavación por la mañana y al estudio y restauración por las tardes, completado con un valioso intercambio de información casi diario con las demás misiones extranjeras, Armando y María aseguran que no tienen tiempo de aburrirse y se consideran unos privilegiados comparados con sus antiguos compañeros de universidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de abril de 1984