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Gran Premio de Suráfrica de Fórmula 1 de automovilismo

Tercer triunfo de Lauda tras sus dos años de ausencia

El piloto austríaco Niki Lauda, al volante de un McLaren con motor Porsche, ganó ayer el Gran Premio de Suráfrica de Fórmula 1, disputado en el circuito de Kyalami. Es la tercera victoria del dos veces campeón del mundo desde su vuelta a la competición en 1982, tras dos años de retirada. Con su triunfo, por delante de su compañero, de equipo, el francés Alain Prost; del británico Derek Warwick (Renault), los italianos Ricardo Patrese (Alfa Romeo) y Andrea de Cesaris (Ligier-Renault) y del jovencísimo brasileño Ayrton Senna (Toleman), el mítico piloto austríaco -que estuvo a punto de morir abrasado entre las llamas en 1976- vuelve al primer plano de la actualidad.

Niki Lauda rodó cómodamente y casi en solitario desde antes de que se cubriese la mitad de la carrera. Su victoria se produjo, fundamentalmente, gracias a la mayor experiencia y frialdad del piloto austríaco, a la impresionante efectividad del motor Porsche de su Mclaren, pese a la reducción del consumo de combustible, y, también, por los fallos mecánicos del motor BMW del Brabham del campeón del mundo, el brasileño Nelson Piquet, traicionado por su mecánica tras haber dominado la carrera durante todo el primer tercio de la misma.La nueva reglamentación tendente a reducir la capacidad de los depósitos de combustible, que obliga a los pilotos a una conducción más reposada en busca de un ahorro de consumo, favorece a un piloto como Niki Lauda, frío y calculador, más cerebral que rápido.

Por otra parte, el potente y sólido motor Porsche Turbo ha devuelto al McLaren una competitividad perdida hace años y, al mismo tiempo, ha devuelto también su perdida moral a Niki Lauda. El austríaco sabe que esta temporada cuenta con un coche potencialmente ganador probablemente, el mejor de todos cuantos compiten en el mundial-, que sólo necesita de un piloto también ganador para conseguir la victoria.

Fracaso de Piquet

Por contra, el motor BMW del Brabham de Nelson Piquet volvió a fracasar, lo mismo que había fallado en la primera prueba de la temporada, disputada hace dos semanas en Brasil. El campeón del mundo hizo toda una demostración de sus enormes facultades mientras estuvo en carrera, pero su motor no resistió el esfuerzo. Por detrás del austríaco, el francés Alain Prost consiguió un muy meritorio segundo puesto. El vencedor del Gran Premio de Brasil tuvo problemas con la bomba de gasolina en la preparrilla de salida y se vio forzado a cambiar de coche momentos antes del comienzo de la carrera. Según la reglamentación vigente, Alain Prost se vio retrasado desde la tercera fila hasta el último lugar de la parrilla, lo que le obligó a mantener un ritmo infernal para remontar posiciones desde los puestos de atrás.Pese a esa marcha casi frenética, el motor Porsche de su McLaren no tuvo en ningún instante problemas de alimentación por exceso de consumo. Eso demuestra que este nuevo motor turboalimentado es capaz de ofrecer una elevada cifra de potencia sin, por ello, estar penalizado con un consumo excesivo. Justamente lo contrario del Renault de Tambay, que se quedó sin gasolina en Suráfrica como quince días antes le había pasado en Brasil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de abril de 1984