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Peter Gaytine,

hombre de negocios de Atlanta, en los Estados Unidos, ha comprado una iglesia de piedra en Nueva York, y, llevando al extremo la permisibilidad del concilio Vaticano II, ha montado una discoteca, que se ha convertido en la más popular de la ciudad, por encima, incluso, de Studio 54. La discoteca, en la que ya ha movido el esqueleto algún famoso personaje de la vida española, lleva abierta tres meses, se llama Limelight (Candilejas) y sirvió, antes de ser desacralizada, hace 13 años, para acoger fieles al rito episcopaliano. Hasta su conversión en lugar de desfogue, el local fue un centro de rehabilitación de drogadictos.

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