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Este año se pueden crear 170.000 puestos de trabajo

El aumento esperado en 1984 de un 2,5% de la renta nacional, la reestructuración del mercado de trabajo, la reconversión industrial en marcha y la reforma de la Seguridad Social pueden permitir este año la creación en España de unos 170.000 nuevos empleos, ha declarado el ministro de Trabajo, Joaquín Almunia, en conferencia de prensa ofrecida ayer en París tras la reunión de la conferencia intergubernamental de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

La creación de un tercer sector que rompa la dicotomía sector público-sector privado ha sido una de las cuestiones analizadas por la citada conferencia. Este tercer sector, que por el momento no posee una configuración precisa, podría estar impulsado y subvencionado, sin ánimo de lucro, por los sectores privado y público, con el objetivo de obtener una mejor utilización de los recursos disponibles. En su financiación podrían también intervenir los fondos sindicales. Según Almunia, esta fórmula permitiría a España la recuperación de la llamada economía sumergida, que hoy día escapa a todo control.Otras cuestiones debatidas por la conferencia de la OCDE han sido la necesidad de un acuerdo general sobre la introducción de nuevas tecnologías, premisa que cuenta con la aceptación general de los protagonistas del mundo económico; el rechazo del proteccionismo, habiéndose subrayado la imperiosa necesidad de incrementar los intercambios internacionales, y la cuestión de la flexibilidad en el empleo, tema en el que a nivel de intercambio de puntos de vista se han puesto de manifiesto dos concepciones diferentes.

Flexibilidad de empleo

Por un lado, la de quienes estiman que la flexibilidad del empleo se reduce a la posibilidad de una simple reducción de salarios en época de crisis; por otro, la de los que eistiman que la flexibilidad lleva también aparejado un esfuerzo de adaptación de las empresas a las situaciones de crisis.Otra cuestión debatida por la conferencia fue la reducción del tiempo de trabajo para crear nuevos empleos. Para algunos países, una disminución del tiempo de trabajo implica un aumento prohibitivo de los costes, mientras que para otros el incremento de la productividad que se obtendría compensaría el aumento de tales costes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de febrero de 1984

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