Concentración de antiguos 'etarras' en el funeral

La última víctima que se ha cobrado ETA Militar, Miguel Solaun Angulo, que murió en un atentado perpetrado en Algorta (Vizcaya) el pasado sábado, día 4, fue despedida ayer por más de 500 personas que acudieron al funeral celebrado en su villa natal. En el acto religioso, en el que se registró una notable asistencia de ex etarras, junto a la familia y los amigos más íntimos del fallecido estuvieron presentes un miembro del Gobierno vasco, un portavoz del Partido Nacionalista Vasco, y una nutrida representacíón de Euskadiko Ezkerra.Luis Emaldi Mitxelena, antiguo dirigente de ETA Político-militar, recién acogido a las medidas de gracia, declaró al finalizar el oficio: "Esta tumba es el abismo de este país".

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Contrariamente a lo ocurrido en otros actos religiosos celebrados en memoria de víctimas del terrorismo, resultaba ayer difícil distinguir a los representantes de los partidos que habían acudido al acto de despedida de Miguel Solaun Angulo. Como si no quisieran ir en comitiva, los políticos, en su mayoría pertenecientes a Euskadiko Ezkerra, a excepción del senador del PNV Joseba Azcárraga y el secretario de Justicia del Gobierno Vasco, Juan Porres, se mezclaban entre los asistentes. Javier Markiegui, Roberto Lertxundi, Juan Infante, Txemi Cantera y Teo Uriarte formaban parte de la representación del mencionado partido.

Juan María Bandrés, diputado de Eusadiko Ezkerra, se presentó acompañadp de la madre de Eduardo Moreno Bergareche, Pertur, dirigente de ETApm desaparecido en 1976.

Antiguos 'etarras'

Entre los antiguos dirigentes de ETA figuraban Javier lzko de la Iglesia, que actualmente está retirado de la actividad política, e Iñaki Pérez Beotegi, Wilson. Este último, que será candidato en las próximas elecciones por la formación Auzolan, reconoció en declaraciones a este periódico, visiblemente afectado, que su participación en el acto religioso se debía a motivaciones personales, ya que era amigo de la víctima.Al finalizar el acto religioso, los asistentes realizaron una manifestación silenciosa desde la iglesia hasta el lugar donde Miguel Solaun fue alcanzado por las balas de ETAm. En ese lugar, el presidente de Euskadiko Ezkerra, Juan María Bandrés, se dirigió a los asistentes para señalar que "no vamos a cejar hasta que no quede ni un preso vasco en ninguna cárcel y hasta que no quede ningún refugiado sin volver".

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Poco después, Bandrés declaró a este periódico su intención de solicitar al Gobierno socialista que acelere al máximo el proceso de reinserción social para aquellos ex militantes de ETA que hayan decidido abandonar las armas.

"La única vía posible de negociación para erradicar la violencia", afirmó el diputado de Euskadiko Ezkerra, "es la que hemos iniciado con las medidas de reinserción social. Está claro que a ETA no se la vence por las armas, no por el diálogo y las urnas. No es casualidad", agregó, "que después de las medidas llevadas a cabo por el Gobierno francés ETAm haya entrado, de nuevo, en la vía de su respuesta, siempre con la violencia".

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