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El lobo de las bajas enseñó la oreja

Se decía que en cualquier momento podía llegar el lobo, y en las reuniones de ayer enseñó las orejas. Los valores eléctricos y los bancarios se vieron sometidos a una presión vendedora casi indiscriminada, de la que resultaban algunos descalabrados. En cualquier caso, los especialistas intentaban recomponer a toda prisa el decorado pacientemente construido en las últimas semanas, en base a tonos rosados, mediante la emisión de órdenes compradoras postreras, que se centraban especialmente en el grupo eléctrico.La realidad es que la convulsión prácticamente sólo vino a afectar a los dos sectores punteros del mercado. El resto de los grupos, mejor o peor, conseguían capear el temporal inicialmente planteado por los vendedores y arribaban al puerto que marca el timbrazo de fin de corro sin haber sufrido excesivas pérdidas.

Incluso se pudieron observar evoluciones positivas, que se producían normalmente en el ámbito de las empresas constructoras y que, según los criterios más extendidos, se derivaban de las recientes declaraciones del ministro de Economía y Hacienda en las que señaló la necesidad de relanzar la construcción de viviendas como mecanismo relanzador de la actividad económica. El ejemplo norteamericano parece adivinarse al fondo de estas manifestaciones.

En este sentido destacó la fuerte demanda surgida en torno a Vallehernioso. Hasta tal punto está llegando el volumen de las órdenes de compra que a diario se concentran en el corro donde se contrata este valor, que más de un especialista ha llegado a poner de manifiesto su convicción de que este fenómeno sólo es atribuible a dos nazones: bien a que existe alguna operación en curso sólo conocida en los círculos más selectos o bien a que alguien ha vuelto a vender una mula tuerta a determinados grupos de inversores extranjeros. Porque lo que sí resulta evidente es que una parte sustancial del flujo comprador tiene su origen fuera de nuestras fronteras.

Y ya inetidos en comportamientos particulares, merece una mención especial el comportamiento que ayer manifestó El Águila. Con unos cuantos miles de títulos -en el corro no se vieron más alláde 10.000-, los compradores, mejor dicho, el comprador, cerraba la reunión marcando cambio a 127%, mientras-que las operacitortes anteriores se habían venido casando en el mercado madrileño al 124%. Evidentemente, los rumores volvieron a desatarse, se dio la extremaunción a la hipótesis de que los compradores fantasmas se correspondieran con la empresa cervecera holandesa Heineken, y se aseguraba que existía otra operación en curso, que indefectiblemente desembocaría en una oferta pública de adquisición de acciones.

El recorte de los valores bancarios, y sobre todo el importante salto que dieron sus saldos vendedores, constituyó uno de los elementos rrás significativos de la jornada. Las bajas de Santander, Popular y Vizcaya se correspondían prácticamente con el importe de los divídendos que descontaban. Sin embargo, Bilbao, Central, Banesto e Hispano, que en principio no tenían que descontar, registraron las diferencias vendedoras más abultadas, y se veían obligados a aceptar recortes de diversa consideración en sus cambios.

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