Nueva catástrofe aérea en Madrid

Cantabria, sobrecogida por la magnitud de la tragedia

Cantabria estaba ayer sobrecogida por la magnitud de la tragedia. La presencia en el avión de Aviaco de una mayoría de residentes en la región cántabra, cuyo fin trágico se fue confirmando según avanzaban las horas, creó un ambiente de tensión que era patente no sólo entre las personas, empresas u organismos cercanos a las víctimas, sino también en las calles de la ciudad, donde grupos de ciudadanos se agolpaban ante los comercios donde habían sido instalados televisores o se reunían alrededor de los receptores de radio.

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Las primeras escenas de dolor se produjeron en el aeropuerto de Parayas, adonde acudieron algunos familiares de los pasajeros del avión siniestrado, aunque la mayoría había optado por confirmar telefónicamente los hechos. A media mañana, y ante las noticias que confirmaban la inexistencia de supervivientes en la aeronave que se dirigía a Cantabria, la mayor parte de los familiares de las víctimas optó por emprender viaje a Madrid. La actividad de las empresas algunos de cuyos miembros se encontraban en la lista de embarque del DC-9 de Aviaco se fue paralizando a lo largo de la mañana. En Equipos Nucleares, dos de cuyos directivos, Juan Carlos de la Hoz y Javier Gómez Merino, fallecieron en el accidente, la consternación era patente, al igual que en la factoría Standard, tras conocerse la muerte de la joven Gemma Nistal, hija del director de la empresa. En Astilleros del Atlántico, y durante toda la mañana, se fueron reuniendo directivos al conocer el fallecimiento del presidente del Consejo de Administración de la empresa, así como de Astilleros y Construcciones (ASCON) de Vigo, Felipe Font de Querol.

En el Centro Médico Nacional Marqués de Valdecilla, personal directivo, médicos, ATS y subalternos fueron confluyendo hacia las dependencias de la dirección, recabando noticias sobre la suerte del director del hospital, César Llamazares.

La consternación reinaba también en el Colegio de Arquitectos de Santander, tres de cuyos miembros, incluido el presidente, Antonio Ortega, se encuentran también entre las víctimas del accidente. Éstos son Julio González Alloza, vocal de la junta directiva, y Andrés del Campo Fenoy.

Otro de los fallecidos es el pianista surafricano Marc Rauberheimer, ganador del premio pianístico Paloma O'Shea el pasado año, quien debía ofrecer un concierto en Santander en los próximos días. Precisamente, la promotora de este premio que lleva su nombre debía haber viajado en el avión siniestrado junto con su esposo, Emilio Botín de los Ríos, hijo del presidente del Consejo de Administración del Banco de Santander, pero no pudieron tomar el avión al ser desviado a Barcelona el vuelo en el que viajaban desde Miami, debido a la fuerte niebla existente en Madrid.

Entre los fallecidos se encuentran asímismo el geólogo jefe de la Real Compañía Asturiana de Minas, Jorge Valdés, y el presidente de la cofradía de pescadores de San Vicente de la Barquera, Manuel Cortabitarte. Otro cántabro, José María Cagigal, ex director del Instituto Nacional de Educación Física, resultó muerto también en el accidente, si bien éste viajaba en el avión de Iberia.

Tanto el diputado en las Cortes por la Coalición Popular Félix de la Fuente como su compañero de partido y presidente de AP, Mateo José Rodríguez Gómez, al igual que el diputado regional Miguel Ángel Revilla, todos ellos con reservas hechas en el avión accidentado, habían regresado anticipadamente a Santander.

El pulso de la ciudad continuaba en la noche de ayer paralizado a la espera de los cadáveres de los pasajeros muertos en el accidente y que, según todas las previsiones, no serán trasladados a Santander hasta tanto no se proceda a su total identificación. Tanto el presidente regional como el de la Asamblea cántabra, el delegado del Gobierno y dirigentes políticos y sindicales manifestaron públicamente su dolor por el hecho. En el centro médico Marqués de Valdecilla el equipo directivo, comité de empresa y los sindicatos CC OO, UGT, Confederación Española de Sindicatos Médicos y Confederación de Trabajadores Independientes hacían público un comunicado, firmado también por la dirección regional del Insalud, en el que, tras manifestar su dolor por la muerte el director del centro, añaden que "en homenaje a su recuerdo se esforzarán en seguir hacia adelante con el proyecto y línea de trabajo por él iniciados".

Ballesteros: "Es como volver a nacer"

"Es como volver a nacer", declaró ayer el jugador de golf Severiano Ballesteros a EL PAÍS en Barcelona, poco después de conocer la noticia del accidente en el aeropuerto de Madrid. Ballesteros tenía pensado en principio tomar el avión de Aviaco rumbo a Santander, pero por cansancio prefirió adelantar un día su viaje de Suráfrica a España. "Después de ganar el torneo Sun City, tenía previsto quedarme, como mi hermano Vicente y mi amigo Mario Carrilero, unos días en una especie de safari por unas zonas a las que me habían invitado. Teníamos que regresar ayer a Madrid directamente desde Johannesburgo para enlazar con el avión de Aviaco. Yo me encontré cansado en Suráfrica, por lo que decidimos adelantar el viaje. Llamé a mi representante, Jorge de Ceballos, a Madrid para que me buscara un enlace para el martes y viajamos a Madrid vía Lisboa".Severiano Ballesteros, que recibió la noticia del siniestro cuando se encontraba desayunando, se sintió impresionado y muy afectado, "no sólo por considerar que he vuelto a nacer, sino porque en ese avión viajaba gente de aquí, de Santander, que yo conocía".

Ballesteros, que siente cierta aversión por los vuelos, recuerda la primera vez que pasó un gran susto en un avión: "Viajábamos a Estados Unidos, y cuando llevábamos tres horas de viaje se averió un motor. El piloto decidió regresar a Madrid. Lo pasé mal".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 07 de diciembre de 1983.

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