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ARAGÓN

Se autolesionan siete reclusos de una cárcel para psicópatas

Siete presos de la cárcel de Huesca, centro para psicópatas, se han autolesionado de diversa gravedad -uno de ellos tuvo que ser intervenido quirúrgicamente para extraerle 15 pilas eléctricas que había ingerido- en señal de protesta por su situación en el citado centro penitenciario.Fuentes de la dirección de la prisión han manifestado a este periódico que los incidentes se iniciaron el jueves cuando dos internos se autolesionaron con pinchos punzantes al no estar satisfechos con los resultados de una consulta médica y se negaron a ser trasladados al hospital, al mismo tiempo que solicitaban la presencia del forense. Posteriormente, a la hora de la comida, un grupo de unos 20 reclusos inició otras protestas al creer que sus dos compañeros lesionados no habían recibido asistencia médica, por lo que se negaron a abandonar el comedor protagonizando un intento de motín. Estos reclusos pedían, para deponer su actitud, la presencia del juez de vigilancia penitenciaria.

Según el director de la prisión, "el juez se entrevistó con los presos y en un principio indicaron que deponían su actitud, pero luego cambiaron de opinión y así estuvieron toda la noche hasta la madrugada del viernes, en que fueron trasladados los autolesionados al Hospital Provincial".

De los siete reclusos que se autolesionaron, uno fue operado para extraerle varias pilas eléctricas que se había tragado, otro permanece en observación en el hospital y el resto volvió a la cárcel, tras negarse a ser visitados por el médico, donde nuevamente se volvieron a autolesionar.

El director de la cárcel ha manifestado que los reclusos autolesionados, cambiaron con frecuencia sus pretensiones: "Uno quería que lo lleváramos a Madrid a ver al juez que atiende su caso; otros pedían el traslado a centros penitenciarios y no ser catalogados como psicópatas, y algunos denunciaron malas condiciones asistenciales en la cárcel de Huesca". La situación y los motivos por los que se autolesionaron los reclusos fueron, en los momentos, confusos, si bien la normalidad volvió ayer a la cárcel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de septiembre de 1983