Tensión en el reformatorio de San Fernando de Henares tras la muerte de una interna que intentaba escaparse

Unas 60 personas, militantes y simpatizantes de organizaciones extraparlamentarias de izquierda, penetraron, el lunes por la noche, en el interior del reformatorio femenino Nuestra Señora del Pilar, de San Fernando de Henares, para manifestar su protesta ante las que estiman oscuras circunstancias en que, horas antes, había muerto, cuando intentaba escaparse, la joven Inmaculada Valderrama, interna en esa institución, que depende del Consejo Superior de Protección de Menores. Este suceso ha motivado la apertura de una investigación oficial y ha despertado una polémica en el reformatorio y en las calles de San Fernando de Henares, localidad madrileña de 20.000 habitantes.

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Los manifestantes que entraron en el reformatorio de San Fernando de Henares responsabilizaron a las encargadas del centro, miembros del instituto secular Cruzadas Evangélicas, de la muerte de Inmaculada Valderrama. Esto provocó una violenta situación, resuelta con la intervención de efectivos de la Guardia Civil, que desalojaron pacíficamente a los concentrados. Los manifestantes procedieron entonces a pintar con spray la valla exterior del centro y, las fachadas de algunos bancos y comercios del centro de la localidad. "El reformatorio mata" era una de las consignas escritas.Sin embargo, la mayoría del vecindario de San Fernando no llegó a ver esas inscripciones. Esa misma noche, un grupo de mujeres, formado por empleadas e internas del centro, salió a la calle y las borró con gruesas capas de pintura verde.

Este tenso ambiente se prolongó el martes. Por la mañana, Enrique Guerra, alcalde comunista de San Fernando, acompañado por dos concejales de la corporación, intentó visitar el reformatorio, sin que su directora, miembro de las Cruzadas Evangélicas, se lo permitiera. Alegó para ello que las internas padecían fuertes traumas nerviosos por los sucesos de la anterior jornada. Una gestión con el juez tutelar de menores encargado de la investigación de los sucesos resultó asimismo infructuosa para los miembros de la corporacion local. Finalmente, merced a la intervención personal de Enrique Miret Magdalena, presidente del Consejo Superior de Protección de Menores, del que depende el centro, Guerra y sus compañeros pudieron entrar en el reformatorio a las 15.30 horas.

Según ha informado un portavoz del Ayuntamiento de San Fernando, el recorrido por el reformatorio duró una hora y media y en su transcurso los visitantes no observaron nada anormal. "Las internas, unas 60, tienen dormitorios individuales, y no vimos demasiadas rejas ni puertas blindadas. Parecía que existía una cierta libertad de movimientos en el interior del centro. Se nos informó que las chicas podían salir a la galle los fines de semana e incluso disponían de horas de salida en jornadas laborables".

A Enrique Guerra y sus acompañantes, uno de los cuales llevaba un equipo fotográfico, no se les permitió hacer fotos en el interior del establecimiento, pero sí hablar con las chicas internas. "Pensaban que todo el pueblo estaba contra ellas, que todos los vecinos decían que eran unas prostitutas", dice el portavoz del ayuntamiento. '"Nos dio la impresión de que a las muchachas se les había inculcado un sentimiento de autodefensa, de comunidad encerrada en sí misma y en conflicto, con el exterior". Algunas internas manifestaron a la comisión municipal su extrañeza ante el hecho de que Inmaculada Valderrama se hubiera arriesgado a intentar fugarse a través de una ventana, cuando no es difícil hacerlo:a través de las puertas.

Inmaculada Valderrama, una malagueña de 15 años, falleció a primeras horas de la mañana del lunes al caer desde una ventána situada en un tercer piso a un patio interior, según la versión oficial existente hasta ahora. La autopsia la realizó Alfonso Cabeza, médico forense de la zona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de septiembre de 1983.