gente
Ángel Romano
tenía como propósito celebrar una misa en lo alto del monte más alto de Perú, el nevado Huascarán, de cerca de 7.000 metros. El arriesgado sacerdote celebró una serie de misas a medida que iba ascendiendo, acompañado de montañeros ingleses, nipones, norteamericanos y españoles, pero tuvo que desistir de su empeño de celebrarla a 7.000 metros porque se torció un tobillo y tuvo que ser evacuado por sus compañeros.


























































