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El Partido Reformista Democrático celebrará un 'acto preconstituyente' dentro de dos semanas

La llamada operación Roca inició ayer su marcha con un almuerzo celebrado entre el propio Miquel Roca y cinco dirigentes de pequeños partidos conservadores nacionalistas. El Partido Reformista Democrático celebrará un acto preconstituyente dentro de dos semanas, al que se espera que asista ya Antonio Garrigues, líder del Partido Demócrata Liberal, ausente ayer del almuerzo, celebrado en medio de no poca expectación por parte de los medios informativos.

"Yo solo soy un colaborador entusiasta. Los protagonistas son ellos", decía Roca a la prensa, señalando a los comensales Jerónimo Albertí, de Unión Mallorquina, a Gregorio Toledo, de Convergencia Canaria; a Ramón Ponce, del Grupo Independiente de Almería; a José Rodríguez Peña y Manuel Caballeiro, de la Coalición Gallega y a Florentino Pérez, de la comisión gestora del PRD en Madrid.De acuerdo con sus propias declaraciones, los asistentes al acto de ayer habrían ratificado su voluntad de "integrar sus esfuerzos para ir hacia una opción reformista". Todos ellos acabarían, según esta tesis, por disolver sus partidos para integrarlos en el PRD, que tendrá carácter federal. Por ello, las siglas de algunas de las formaciones podrían permanecer y, por ejemplo, la UM de Albertí podría pasar a llamarse PRD-UM. Es decir, se buscarían fórmulas de "integración flexible" que posibilitasen la entrada en la operación de las formaciones más reticentes a autodisolverse, como las del propio Albertí o la de Garrigues.

El propio Antonio Garrigues se entrevistó ayer, por separado, con Roca, quien se mostraba visiblemente optimista tras el encuentro. Medios del PDL observaron, sin embargo, que resulta poco probable que el partido de Garrigues acuerde su disolución ante del próximo, mes de enero, cuando esta formación celebrará su II Congreso Nacional. En ese congreso, el PDL podría acordar su integración en el PRD mediante las fórmulas que para entonces se hayan ideados. "No hay que apresurarse, hay que dar tiempo al tiempo", manifestó ayer Garrigues; para quien el "carácter liberal", de la operación reformista constituye algo vital, lo mismo que la permanencia en las estructuras de la Internacional Liberal.

Sin embargo, el PRD iniciará su proceso constituyente mucho antes, en el otoño. "Queremos ser la alternativa mayoritaria en 1986 y para eso hay que preparar bien las cosas", dijo ayer Roca, que insistió en que el PRD no quiere ser un partido bisagra, y no nace con esa intención.

Roca, "colaborador entusiasta" en el proyecto, no militará en el PRD, ya que se mantendrá en Convergència Democrática de Cataluña, partido que se coaligará con los reformistas. Posteriormente, el líder de la Minoría Catalana pasaría a ser una especie de presidente o secretario general de la coalición. Ello ha hecho que, desde otros sectores centristas, como el CDS de Adolfo Suárez, se acuse a la operación Roca de "intento de beneficiar a Convergència en Cataluña, librándola de otros competidores dentro del espacio político de centro en aquella región".

Tanto Roca como portavoces de Alianza Popular negaron ayer categóricamente la información transmitida el miércoles por una agencia según la cual la operación reformista sería un intento de complementar a la Coalición Popular, sin poner en duda el liderazgo de Fraga en la oposición.

La impresión existente es, por el contrario, que Fraga y los dirigentes de Alianza Popular contemplan con recelo el nacimiento del nuevo partido. Por lo que respecta al PDP de Óscar Alzaga, tanto Roca como Garrigues han insistido públicamente en que debe mantener su coalición con Alianza Popular.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de mayo de 1983

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