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ELECCIONES DEL 8 DE MAYO / MADRID

Jorge Verstrynge reivindica para el presidente de AP el liderazgo incuestionable de la derecha española

Jorge Verstrynge, candidato a la alcaldía por la Coalición Popular, recordó ayer que Manuel Fraga había decidido retirarse de la política después del fracaso de su partido en 1979, aunque sus colaboradores lograron convencerle para que iniciara la travesía del desierto. Verstrynge presentó un libro sobre el líder de AP, e hizo presente a Manuel Fraga en la campaña madrileña, pese a que éste se encontraba en Baleares en aquel momento. La Coalición Popular suspendió la totalidad de los actos públicos previstos para la tarde de ayer en Madrid, y argumentó que la coincidencia con el partido de fútbol internacional hubiera restado público.

"Sólo Manuel Fraga puede liderar a los españoles que no sean socialistas". Con esta rotundidad, que descarta de antemano toda posible maniobra sucesoria al frente de la derecha española, se pronunció Jorge Verstrynge en la presentación del libro Fraga: genio y figura. El candidato a la alcaldía de Madrid recordó también durante el acto, celebrado en una discoteca de Madrid, que Fraga estuvo a punto de abandonar la política tras el fracaso de AP en las elecciones generales del 1 de marzo de 1979.La presentación del libro Fraga: genio y figura, escrito por el periodista Rogelio Baón, congregó a unas 400 personas, y se convirtió en una exaltación de la figura del líder de AP, que en el momento de la presentación del libro hacía campaña electoral en Baleares. Miguel Herrero rompió el fuego con la afirmación de que "Fraga tiene genio, y a mi entender, muy buen genio, derrocha ingenio y es genial".

"Fraga es una gran figura de Estado, que entrará por derecho propio en la historia de España. Y digo que entrará porque aún falta mucho tiempo para que se convierta en un personaje del pasado", añadió el portavoz parlamentario de los conservadores.

"Se me aguaron los ojos"

El portavoz parlamentario arrancó los aplausos más entusiastas de la concurrencia cuando dijo que "España no tiene por qué ser mediocre, esto es, no tiene por qué ser socialista". Luego, al término del acto, Miguel Herrero comentó a los periodistas que no cree en la existencia de problemas entre AP y el Partido Demócrata Popular (PDP), de Óscar Alzaga, que se presentan coaligados en estos comicios, y rechazó su posible participación en alguna nueva operación política. "Yo no estoy implicado en ningún programa de reconstrucción del centro", aseguró, "porque creo que esa opción política es artificial. Por eso dejé UCD y entré como militante de base en AP".

En ausencia del homenajeado, Fraga, la gran estrella de la noche fue Jorge Verstrynge. Antes y después de su intervención, militantes y simpatizantes femeninas de AP no cesaron de reclamarle autógrafos y cuando intervino, sonriente de pie frente a un atril de madera: luciendo un traje negro de chaqueta cruzada, fue interrumpido en numerosas ocasiones por aplausos cerrados. El candidato a la alcaldía madrileña convirtió todo su parlamento en un canto a la lealtad hacia su mentor y guía político. "Leyendo muchos párrafos de Fraga: genio y figura se me aguaron los ojos" confesó Verstrynge, "porque yo he vivido cerca de Fraga los mejores y los peores momentos de mi vida, y no me arrepiento en absoluto; cerca de él he aprendido a colocar España y la libertad por encima de todo". Lanzado por la senda de las confesiones íntimas, el joven secretario general de AP dijo que "yo se lo debo todo a Fraga, y lo digo en estos momentos en que compito por la alcaldía de Madrid y sé que puedo ganar. Y es que merece la pena seguir a este líder sin perder el aliento, lo que es difícil porque es un hombre que anda a grandes zancadas".

Verstrynge contó una anécdota privada de su relación con Fraga. "La noche del 1 de marzo de 1979 fue la más triste de la historia de AP. Sufrimos un gran derrumbe electoral, un tremendo fracaso", relató. "Pues bien, aquella noche Fraga nos dijo que recogiéramos los bártulos y fuéramos a la sede. Allí dormimos en el suelo todos, él incluso, los únicos sillones los dejamos a las secretarias"."A la mañana siguiente", prosiguió Verstrynge, "Fraga me dijo, con toda serenidad, que estaba dispuesto a abandonar, que se retiraba a leer y escribir, para dar paso a los jóvenes. Decía que lo habían cateado dos veces seguidas, en dos elecciones. Pero yo no le dejé, no le dejamos, porque nosotros éramos alumnos suyos en materia de pelear en guerras imposibles. Aquella mañana se decidió que íbamos a iniciar la travesía del desierto bajo su liderazgo, y hoy AP es poco menos que indestructible y estamos en puertas de alcanzar la mayoría en los ayuntamientos españoles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de abril de 1983

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