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CANTABRIA

Deteriorados varios centros universitarios por anomalías en su construcción

Los deficientes materiales empleados y la falta de idoneidad y adecuación a las condiciones climatológicas de la región de los proyectos de construcción son las dos principales causas del grave deterioro sufrido por diversos centros dependientes de la Universidad de Santander, según se desprende de las primeras impresiones obtenidas tras la visita realizada a la Universidad cántabra por el arquitecto-jefe de la junta de construcciones del Ministerio de Educación, Carlos Armenteros.Este extremo fue confirmado por el rector santanderino, José Miguel Ortiz Melón, quien estima en más de 50 millones de pesetas la inversión necesaria para proceder a las más inmediatas y necesarias reparaciones de adecuación de los edificios deteriorados.

Aunque el rector de la Universidad de Santander, Ortiz Melón, negó que las gestiones realizadas para determinar el alcance real del deterioro sufrido por los centros universitarios santanderinos tuviera un carácter de "búsqueda de culpables o reclamaciones coercitivas", sino que expresaba el deseo de corregir las deficiencias existentes, lo cierto es que la preocupación ha surgido tras el incomprensible hundimiento del techo de salón de actos de la facultad de Medicina, cuya construcción finalizó mediados los años 70. Este, con ser el caso más espectacular, no es el único que pone en evidencia los innumerables fallos en la construcción de los edificios. Otros centros, como la antigua escuela de Empresariales, o los que ocupaba hasta el pasado curso la facultad de Ciencias, se hallan en un deplorable estado de conservación.

Si bien fuentes oficiales ni niegan ni desmienten el hecho, EL PAIS ha podido saber y al menos en el caso de la facultad de Medicina, que profesionalmente también alberga a la facultad de Filosofía y Letras, fue construida con los planos de un centro universitario inicialmente previsto para su ubicación en una capital andaluza. Sólo de esta forma se entendería la construcción de terrazas en lugar de tejado, lo que origina graves problemas de humedad y goteras debido a las fuertes y numerosas lluvias que se producen en Cantabria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de enero de 1983