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Detenido un familiar de Echeverría en la frontera con 350.000 francos

El ingeniero Luis Martín Mancebo, familiar del joven secuestrado Miguel Ignacio Echeverría, fue detenido el jueves en la frontera de Irún cuando introducía en España 350.000 francos franceses (6,5 millones de pesetas) que había retirado de una entidad bancaria de ese país Esta cantidad corresponde a una parte del rescate, que ha sido fijado por los secuestradores en 125 millones de pesetas y dos millones de francos. Luis Martín Mancebo está casado con una hija de Bonifacio Echeverría, prima del secuestrado, y nació en 1947 en Madrid, ciudad en la que habitualmente reside.

El ingeniero fue detenido el jueves poco después del mediodía, en el puente fronterizo de Biriatou, transportando 300.000 francos en la parte trasera de su vehículo -un Renault 5, matrícula M-9871-CW- y otros 50.000 en el bolsillo de su americana. El dinero estaba repartido en billetes de quinientos francos, tal y como han exigido los secuestradores.En el momento en que los aduaneros franceses, que al parecer habían recibido un chivatazo, comprobaban su documentación, Luis Martín Mancebo aceleró y cruzo con su vehículo la divisoria de las dos fronteras para, a continuación, entregarse, en un estado de gran excitación, a la policía española, que lo llevó detenido a la comisaría de San Sebastián. Luis Martín Mancebo fue puesto posteriormente en libertad, pero podría ser puesto a disposición judicial acusado de algún delito relacionado con el tráfico de divisas.

Según estas fuentes, la policía española está dispuesta a impedir que la familia Echeverría haga efectivo el rescate, cuyo pago se considera inminente, cuando faltan ya sólo dos días para el cumplimiento del plazo fijado por los secuestradores. La familia Echeverría se encontraría ahora a la espera de que quienes se atribuyen el secuestro acrediten con pruebas que Miguel Ignacio está en su poder y con vida. "La liberación tiene que ser ya muy rápida", ha manifestado a un periódico donostiarra María Alkorta, madre del joven secuestrado, tras negar que el rescate haya sido entregado.

La disposición a pagar el rescate que muestra la familia Echeverría ha animado a algunas personas a intentar cobrar el dinero haciéndose pasair por los secuestradores. Algunas de estas falsas llamadas se han recibido en el domicilio de los Echeverría.

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La opinión pública vasca, dividida sobre la autoría del secuestro

Viene de la primera páginaFuentes que prefieren ocultar su identidad han manifestado a EL PAIS que los Echeverría han estado a punto de dar credibilidad a alguna de estas llamadas que han venido sucediéndose en los últimos días. Tal y como se informaba ayer en la segunda edición de este periódico, un representante de la familia se entrevistó el martes último con un portavoz de ETApm-VIII Asamblea, al que, ofreció, en nombre de los Echeverría, los 161 millones fijados como rescate. El dirigente de ETApm-VIII Asamblea rechazó el dinero, remitiéndose al comunicado en el que ese grupo armado desmintió recientemente su participación en el secuestro.

El hecho de que ETApm-VIII haya rechazado el dinero en esta circunstancia significa que ese grupo mantiene una actitud coherente con su desmentido público, pero no prueba necesariamente que no haya participado en el secuestro. Si los poli-milis son los autores y, como en ocasiones anteriores, pretenden camuflar su responsabilidad en esta acción facilitando pistas falsas y estableciendo una línea de contacto con la familia deliberadamente confusa, es también lógico que rechacen el dinero que se les ofrece por esa vía a la espera de conseguirlo por otros conductos menos comprometedores.

Aceptar el dinero en esas circunstancias sería tanto como reconocer públicamente el doble juego que ETApm-VIII Asamblea ha practicado hábilmente en este tipo de acciones. Sea como, fuere, y siguiendo esquemas lógicos bien diferentes, numerosas personas atribuyen el secuestro a una banda de delincuentes comunes. Los periódicos del País Vasco se encuentran divididos en esta cuestión y, con ellos, buena parte de la opinión pública, que participa también de lo que en muchos casos no es más que una mezcla de especulación e intuición.

Por otra parte, los compañeros del joven Miguel Ignacio Echeverría volvieron a manifestarse ayer por la inmediata liberación del secuestrado llevando a cabo una concentración por espacio de veinte minutos, que repetirán todos los días, entre las 15.00 y las 15.20 horas, en la céntrica plaza del Buen Pastor, en San Sebastián.

La policía, mientras tanto, lleva a cabo un espectacular despliegue por toda la capital donostiarra registrando casa por casa alguno de sus barrios, mientras fuerzas de la Guardia Civil hacen lo propio en distintas localidades de la provincia y peinan amplias zonas de montaña. Los registros han motivado la protesta de Euskadiko Ezkerra y otros grupos políticos.

La carta de los secuestradores

El texto de la carta entregada por los secuestradores a la familia Echeverría cuando se llevaron a su hijo decía lo siguiente:

"En el plazo de siete días, ustedes deben reunir 125 millones de pesetas en billetes usados de 5.000 pesetas, de nueva impresión y numeración no correlativa, más dos millones de francos franceses, de las características arriba indicadas. Próximamente les comunicaremos quién será el intermediario entre ustedes y nosotros para la entrega del dinero".

"En caso de que el dinero no esté dispuesto para la entrega el lunes 17 del corriente, en la persona que le indiquemos, al que le proporcionaremos pruebas de que su familiar sigue con vida, romperemos definitivamente los contactos y daremos por concluida la operación".

"Queremos que entiendan perfectamente que solamente respetaremos la vida de su familiar en el supuesto de que cumplan lo anteriormente expuesto en todos sus términos. No habrá ningún tipo de negociación y tampoco habrá prórroga alguna para el pago del rescate. Esto último sería grotesco, dada la moderación de nuestras exigencias en comparación con su potencial económico. Tengan presente que no tendremos ningún reparo en dar un escarmiento al empresariado vasco dando muerte a un Echeverría, y si aparece un bulto en una cuneta de la carretera es porque ustedes así lo decidieron, convirtiéndose en coautores de la ejecución y principales responsables de la misma. Esta será la primera y última comunicación directa con ustedes. La amenaza de ejecución, en el caso de que no paguen el rescate en la fecha estipulada, debe ser considerada como ultimátum".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de enero de 1983

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