Absurdos dirigentes
El equipo español de baloncesto obtuvo una brillante clasificación en los Juegos Olímpicos de Moscú y refrendó su categoría en el pasado campeonato del mundo, disputado en Colombia. El baloncesto hispano, a pesar de las ayudas que recibe en la selección por medio de algún que otro foráneo nacionalizado, cuenta ya con jugadores de calidad suficiente para estar entre los mejores. Dentro de cuatro años España será sede del nuevo campeonato del mundo. Para preparar tal acontecimiento, a los dirigentes del mundo de la canasta ya se les ha ocurrido la luminosa idea de jugar la Liga nacional con dos extranjeros en cada club.El baloncesto es deporte minoritario y deficitario. Dos extranjeros en cada club de Primera División supondría una inversión ruinosa. Incluso para los poderosos Madrid y Barça. El déficit madridista podría afirmarse que proviene, fundamentalmente, del dinero que a la entidad le ha costado hasta la fecha la sección baloncestística.
Para preparar el próximo mundial, nada mejor que proteger la cantera nacional. La tarea de Díaz Miguel, preparador nacional, destinada a conseguir que en la selección lleguen a jugar los jovencitos que hoy tienen esperanzador futuro por delante, quedaría en agua de borrajas si los absurdos dirigentes del baloncesto consiguieran los dos extranjeros por equipo. Dos foráneos en un equipo de cinco es una desproporción capaz de hacer enrojecer a cualquiera que no sea, un suponer, Segura de Luna.


























































