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El 28 de octubre, elecciones legislativas

La desintegración de Unión de Centro Democrático favorece más a Alianza Popular que al PSOE

Publicamos hoy la tercera y última parte del panel político Informe-2, realizado por los equipos técnicos de CITEP (Centro de Investigación y Técnicas Políticas), sobre la base del trabajo de muestreo llevado a cabo por la empresa SOFEMASA. La muestra utilizada ha sido de 1.163 panelistas, y la metodología del estudio es la misma que la de etapas anteriores. Las anteriores entregas se ofrecieron a los lectores de EL PAIS los días 14 de septiembre y 6 y 7 de octubre. La conclusión fundamental de los analistas es la situación peculiar del sistema de partidos que puede resultar tras las elecciones, a tenor de las intenciones de voto del electorado, motivada por la desintegración de UCD y la -previsiblemente- pequeña representación parlamentaria del centro. Un cierto correctivo podría ser el llamado voto útil, difícilmente ponderable por el votante medio -debido a la complejidad de nuestro sistema electoral-, si tomara una dirección capaz de aportar mayor equilibrio al esquema de representación parlamentaria que saldrá del 28 de octubre próximo; así como la función que puedan ejercer los nacionalistas y regionalistas.

El proceso de desintegración de Unión de Centro Democrático, de importancia capital para entender las elecciones legislativas que han de celebrarse el próximo 28 de octubre, ha contribuido a alterar el panorama de las intenciones de voto. Buena parte de los electores que en los anteriores comicios votaron a UCD no repetirán ese voto en el mismo sentido. El PSOE recibirá una parte notable de esos sufragios fugados, pero será Alianza Popular el partido que de forma más amplia se favorezca del trasvase de votantes producido por la citada desintegración. Solamente el llamado voto útil, podría ofrecer ciertas soluciones a esta situación.Del análisis de los resultados del panel político Informe-2 se deduce que la desintegración de UCD tiene su origen, básicamente, en la excesiva complejidad ideológica de dicho partido. La lectura del gráfico 2 muestra esa complejidad. Había cuatro fuerzas básicas en la composición del partido. La primera estaba integrada por grupos de: izquierda o centroizquierda, que llegaban al porcentaje del 20,1 del total. La segunda, muy similar a la anterior en sus dimensiones, constituída por el centro-centro agrupaba al 24,1% de su electorado. La tercera era la mayor, y estaba representada por sectores de centro-derecha y derecha, que sumaban el 24,8%. Aparece un cuarto grupo, disperso, de apolíticos sin definición ideológica clara, de un 18,6%.

Aquella complejidad, indispensable en el momento de la transición política, hacía difícilmente viable la integración a medio plazo de tal diversidad de valores, tendencias, intereses y personas en un proyecto común, una organización coherente y, en definitiva, un partido político estable.

La complejidad a la que aludimos conduce a UCD a un proceso de fugas o trasvases a otros partidos que el panel ya constataba en agosto (tiempo 1, o, abreviadamente, t1), y que ha crecido, tal como se observa en el gráfico 3. Las dos fugas; principales detectadas en el t, una hacia AP y otra hacia el PSOE, no solamente se han mantenido, sino que han aumentado en beneficio del PSOE y, fundamenta1niente, de AP. Las fugas de electores de UCD hacia el PSOE eran en agosto del 12,8% y son ahora del 16,4%, mientras que los trasvases hacia AP eran del 14,1 % en agosto y son ahora del 30,3%, cifra que representa mayor porción del electorado.

Otros datos importantes estudian el comportamiento del núcleo fiel de UCD en agosto de este año (t1). Este núcleo fiel, ya pequeño, representaba únicamente el 20,3% en t1, pero aún es más pequeño en octubre (t3), con el 16,4%, lo que supone únicamente el 3,8% del total de votos de las próximas elecciones. Finalmente, los encuestados ns / nc (no saben / no contestan), que en agosto eran el 35,5% del electorado de UCD en 1979, no constituyen ninguna sólida esperanza de votos para UCD en las próximas elecciones, ya que han bajado al 29% del total. Además, de este grupo de no / nc, el 34% inclina sus intenciones de voto hacia Manuel Fraga (AP 31,3%, hacia Felipe González (PSOE); 31,3%, hacia Adolfo Suárez (CDS), y solamente el 17% se orienta hacia Landelino Lavilla (UCD).

Coincidencias en la estructura del voto

En resumen, este 17% que no sabe / no contesta representa solamente el 0,5% del voto total nacional, que, sumado al 3,8% del electorado fiel a UCD, representa el 4,3% del total de la intención del voto nacional.

El estudio de los trasvases nos permite explicar la composición del voto del PSOE y AP en términos de grandes clientelas. El voto de AP está compuesto por su propio voto en 1979 (6,1 %), trasvases decididos procedentes de UCD (8,6%) y no / nc que manifiestan tendencia decidida hacia dicho sector (2,8%), lo que da un total actual de intención de voto del 17,5%. Esta cifra es notablemente superior al 13,4% de voto decidido de AP que aparece en la tabla de rotación para octubre de 1982 (tercera y última fase de este panel).

Por lo que se refiere a la composición del voto del PSOE, los elementos son los siguientes: propio voto en 1979, 30%; trasvases decididos procedentes de UCD, 4,6%; ns / nc que manifiestan tendencia decidida, 2,6%. La suma de estos conceptos representa para el PSOE un total del 36,6% del voto.

Solamente existen dos soluciones: que CDS, desprovisto de reminiscencias de UCD, obtenga un resultado aceptable, que garantice al partido de Adolfo Suárez la formación de un grupo parlamentario sólido, o que el llamado voto útil, cuya operatividad es difícilmente valorable en el sistema electoral español, se incline en gran medida hacia el espectro centrista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de octubre de 1982

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  • Tercera fase del panel político Informe 2