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Eduardo Villanueva,

un joven delincuente de veinticinco años, se llevó la desagradable sorpresa de ser recogido en auto-stop por los guardias civiles que le perseguían. Según informa Ernesto S. Pombo el joven, tras haber participado en varios robos en la villa de Sarria, utilizó para la fuga un ciclomotor que, en la carretera de Triacastela a Becerreá, en la provincia de Lugo, sufrió una avería. Eduardo tuvo que abandonar su vehículo y se puso a hacer auto-stop, ignorando que era perseguido por la Guardia Civil y que, además, ésta viajaba en un coche particular. Los dos guardias civiles recogieron al autostopista y, tras identificarle, le detuvieron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de octubre de 1982