La Real Sociedad, sin problemas en Islandia
La Real logró el objetivo de dejar virtualmente sentenciada la eliminatoria, con el solitario gol de Satrústegui que permitirá al cuadro donostiarra un córriodo encuentro de vuelta en Atocha. El partido no fue bueno, más bien resultó deslucido y de escasa calidad. A ello contribuyó de forma notable el mal estado del ter-reno de juego, un auténtico patatal sobre el que no podían realizarse exquisiteces técnicas. La Real fue a lo práctico y logró así, sin alardes, un resultado victorioso.El Vikingur islandés, tal como se esperaba, no fue un equipo potente que pudiera inquietar a Arconada y los suyos. Baste señalar que uno de sus jugadores, policía, no pudo actuar, al parecer por estar de servicio. Sin embargo, con una fuerza física aceptable logró desde el principio imponer un dominio territorial que no permitió a la Real desplegar con toda su eficacia su mortal contragolpe. Salvo en el minuto catorce, en el que Satrústegui aprovechó su oportunismo.
El tanto a favor acentuó la prudencia de la Real, y también el fuerte viento reinante que sopló durante toda la primera parte en contra del marco de Arconada. El Vikingur oponía su empuje a la mayor técnica y sobriedad defensiva del equipo de Ormaechea, pero eso no era suficiente como para materializarlo en el marcador. Incluso en un centro pasado del lateral donostiarra Celayeta, el balón estuvo a punto de entrar, al sorprender también el viento al portero islandés. A la Real, en la segunda parte, le bastó con su probada eficacia defensiva.


























































