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Tensión entre episcopado y Gobierno por la visita papal en plena campaña

La polémica visita del Papa a España, cuya estancia coincidirá plenamente con la campaña electoral, tras la anticipación de los comicios anunciada la pasada semana por el Gobierno, enfrentaba ayer las posturas del Gobierno y de la jerarquía eclesiástica. Mientras el director general de Asuntos Eclesiásticos y coordinador oficial del viaje del Papa, Luis Apostua, expresaba ayer el parecer del Gobierno favorable al mantenimiento del programa previsto, al tiempo que deseaba que la visita constituyera "un éxito religioso", el secretariado de la Conferencia Episcopal señalaba "la conversión de la esperada visita del Papa a España en un tema polémico por circunstancias absolutamente ajenas e Imprevisibles".

El comunicado del episcopado deploraba igualmente "los intentos ya aparecidos de explotar políticamente esta situación a favor de diferentes posiciones políticas", y reiteraba el deseo de que "el Papa pueda venir a España a ejercer su ministerio apostólico en las condiciones requeridas".A las declaraciones del arzobispo de Barcelona, cardenal Jubany, en favor de una reducción del viaje papal a sólo tres ciudades españoles y una duración únicamente de dos días, se unían ayer las tomas de posición del presidente de la Conferencia Episcopal, Gabino Díaz Merchán, y del arzobispo de Pamplona, José María Cirarda, quienes también se mostraban partidarios del acortamiento de la estancia del Pontífice y del aplazamiento del resto de la visita "para un tiempo más tranquilo".

En sentido contrario se expresaron el cardenal primado y arzobispo de Toledo, Marcelo González, y los arzobispos de Santiago, Angel Suquía, y de Sevilla, Carlos Amigo. En este clima de crecientes tensiones entre la jerarquía católica y el Gobierno por la coincidencia del viaje con la campaña electoral, los obispos se reunirán el sábado para unificar el criterio que será trasladado a la Santa Sede, que adoptará la decisión definitiva sobre la visita en los primeros días de la próxima semana.

Mientras tanto, la vida política permanece a la expectativa de las posibles coaliciones que vayan a formarse para el próximo 28 de octubre. En UCD se han intensificado de forma notable las presiones sobre el presidente del partido, Landelino Lavilla, para que se materialice la alianza con el partido de Fraga. A las presiones de la propia ejecutiva centrista, así como a la expresada indirectamente por algunos sectores económicos y sociales externos al partido, se unió ayer una larga entrevista Lavilla-Calvo Sotelo, celebrada en la Moncloa, en la que el presidente del Gobierno habría mostrado su preocupación ante una previsible derrota de UCD en el caso de concurrir en solitario a las elecciones, al tiempo que exponía sus dudas sobre la eficacia de la aportación electoral del Partido Demócrata Liberal, de Antonio Garrigues.

Páginas 11 y 12

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de septiembre de 1982

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