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Pirri se retira definitivamente del fútbol

José Martínez, Pirri, uno de los jugadores que han hecho historia en el fútbol español y, sin duda, el más importante en los últimos años junto a Iríbar, declaró ayer en México que se retira definitivamente del deporte activo. Aunque terminaba este año su contrato con el Puebla mexicano, club en el que militaba desde su marcha del Real Madrid, después del Mundial-78, tenía opción de prorrogarlo una temporada más, pero la situación económica de la entidad lo hará imposible. Asensi e Idígoras, otros jugadores españoles en el Puebla, así como el entrenador del equipo, Joaquín Rifé, deberán cambiar de club.

Pirri, que pronto se convertirá en el doctor Martínez, especialista en Medicina Deportiva, y tendrá trabajo asegurado en el Real Madrid, adelantará su regreso, tras su aventura mexicana, premio más económico que deportivo a los servicios prestados, sin sacar todos los beneficios que tenía previstos. Sin embargo, su ya saneada economía no se resentirá por una temporada más. Volverá con su esposa, Sonia Bruno, y sus tres hijos.El Puebla decidió cancelar sus compromisos con el entrenador y los jugadores españoles: Rifé, Pirri, Asensi e Idígoras, debido a la devaluación sufrida por el peso mexicano ante el dólar, moneda en la que estaban estipulados sus contratos. El propietario del club lo puso a la venta ante la grave situación económica producida, haciéndose cargo del mismo el propio Gobierno del Estado de Puebla.

Tanto los jugadores como el entrenador aseguraron que no hubo ningún problema ante el hecho planteado, pese a su perjuicio, quizá como un ejemplo a seguir en el actual estado de bancarrota del fútbol español. Mientras Pirri terminaba este año su compromiso con el club, Asensi tenía aún una temporada de contrato y a Idígoras, que se casó, precisamente, a principios de verano en San Sebastián, tras conocer a su esposa en Puebla, le quedaban tres. El ex capitán del Barcelona y Pirri recibirán estos días la carta de libertad, pero el que fue extremo de la Real Sociedad tendrá un tratamiento diferente por su mayor ficha.

Veteranos como refuerzo relativo

El ya ex propietario del Puebla (sistema directivo de funcionamiento habitual en los clubes de fútbol de México), de origen español, tuvo precisamente por ello especial interés en reforzar la plantilla con figuras del fútbol nacional. Pirri, defensa libre ya en su última etapa de la selección y del Real Madrid, puesto en el que la experiencia y la calidad pueden suplir como en ningún otro la lógica merma de facultades en el jugador veterano, fue el primer fichaje. En el club blanco no sólo no hubo inconvenientes ante el traspaso, sino que fue la mejor salida para el capitán, con el premio económico, además, que suponía. Aunque se le llegó a echar de menos, en una primera temporada ausente con especiales fallos defensivos, difícilmente hubiese podido rendir al brillante ritmo de temporadas anteriores. Su marcha fue bien distinta a la de Di Stéfano al Español bastantes años antes, con Santiago Bernabeu.El Real Madrid abrió así un camino ideal para la colocación de viejas glorias y el Barcelona, de una forma un tanto sorprendente, cuando no parecía tan clara su desvinculación con el equipo, siguió el surco con el otro capitán, Juan Manuel Asensi. Después vendría el ex jugador y ex entrenador Rifé, el último del cuarteto. Antes se había producido la llegada de Idígoras, un caso distinto por la edad, pero parecido en las lógicas apetencias económicas de un profesional y, tal vez, en su falta de sitio en la Real Sociedad, pues también era claramente rechazado por el público de Atocha.

El rendimiento de los refuerzos españoles no ha defraudado a los técnicos ni a la afición poblana, pero el equipo de la ciudad no consiguió ningún título, ni siquiera clasificarse para las liguillas finales de cada temporada en las que se dilucida el campeón de las correspondientes ligas. Mientras en su propio terreno los resultados fueron habitualmente buenos, fuera de casa el Puebla perdió todas sus posibilidades.

Pirri, ceutí de nacimiento y madridista de adopción, que se convirtió con su fuerza y buen hacer futbolístico, a lo largo de los años en una de las figuras que puede presentar con orgullo el fútbol español en su libro de oro, volvió a dejar huella de su clase en México. Se aclimató rápidamente a la altitud y cumplió con la honradez que le ha caracterizado siempre en su carrera profesional, primero en el Real Madrid y luego en el Puebla, sus dos únicos clubes.

La casa blanca le ofreció su homenaje el 15 de mayo de 1981. Se enfrentó a la selección, con la que se despidió no muy amigablemente tras el anterior fracaso mundialista, el de Argentina-18. Después de amenazar con sacar a la luz pública una agenda de lo ocurrido en la lamentable concentración de La Martona, no lo hizo y quedó en situación embarazosa, no concordante con su trayectoria profesional, ejemplar tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. Con un tesón inusual en los futbolistas, comenzó a estudiar la carrera de Medicina cuando aún figuraba en la plantilla madridista y, todavía hoy, sus antiguos compañeros le presentan, al hablar de él, como un caso raro, digno de todos los elogios. Con el capi, como le llamaban, o Pepe, en general, de donde derivó a Pepirri y a Pirri, nadie se llevaba mal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de agosto de 1982

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