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Reclaman un mayor control del tráfico de petroleros frente a las costas de Huelva

La mancha de petróleo que afectó la pasada semana a cinco kilómetros de playa virgen del parque nacional de Doñana continúa siendo objeto de todo tipo de comentarios en medios turísticos y ecológicos de la provincia de Huelva. Todos ellos coinciden en una conclusión general: dado el gran tráfico de barcos petroleros que se registra habitualmente frente a la costa oriental onubense, se hace precisa la adopción de las medidas técnicas y de vigilancia precisas para evitar que sucesos como el acaecido se vuelvan a producir en posteriores fechas.En medios oficiales y de la refinería de petróleo de Palos de la Frontera se sigue insistiendo en que la llamada marea negra, que no ha dañado la avifauna existente en la reserva natural de Doñana, ha estado provocada por la limpieza de tanques realizada, en contra de toda ley internacional, por un gran petrolero que ha navegado por una zona no lejana a la costa de Huelva. En algunos medios se ha apuntado la posibilidad de que haya sido uno de bandera liberiana, extremo que no ha podido ser confirmado hasta ahora.

Los directores de seis grandes hoteles del centro turístico de Matalascañas (Almonte) han mantenido una reunión donde se ha expuesto la gravedad de este tipo de sucesos y la necesidad de una vigilancia extrema por parte del Gobierno español, aparte de contar con los medíos precisos a fin de poder atacarlos con eficiencia.

Asimismo, han incidido en que desde la Administración central del Estado se deben investigar las verdaderas causas de la marea negra que azotó a Doñana, y que en ningún momento han sido explicadas. Por parte gubernamental tampoco se ha hecho público el tipo de medios dispersantes que han sido empleados en la lucha contra la mancha de petróleo, ni la relación exacta de buques y fuerza aérea de la Armada ypersonal especializado que han intervenido en la misma.

Portavoces del Gobierno Civil de Huelva y Comandancia Militar de Marina y el vicepresidente del patronato de Doñana, Ignacio López Arenas González, han indicado a EL PAIS que no hay ya motivo de alarma en la zona costera de Doñana -donde, por cierto, está prohibido el baño de manera permanente- ni tampoco en la popular playa de Matalascanas. En opinión de las citadas fuentes, las dos manchas de petróleo que amenazaban las costas onubense y gaditana se han alejado de ambas y, al parecer, se hallan ya disueltas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de agosto de 1982