Cartas al director
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Adhesión a Ruiz-Giménez

Determinadas declaraciones en torno a la elección de Joaquín Ruiz-Giménez para el cargo de defensor del pueblo, y sobre todo algunas reacciones posteriores,de mal disimulado alborozo editorializadas en algún diario, ponen de manifiesto que lo que se ha producido no ha sido tanto el rechazo de la persona del candidato como el de la propia institución. Se pone de manifiesto, una vez más, que influyentes sectores sociales opinan que con la democracia se ha ido ya demasiado lejos, y que es a estos sectores a los que sirve una UCD totalmente descentrada. El partido del Gobierno, tras haber renunciado hace tiempo a toda veleidad progresista, impide el funcionamiento de una de las instituciones que más podrían hacer por el prestigio de la democracia, aunque sólo fuera a título de símbolo. Al dejar el puesto vacante, después de un año de aprobada la ley y sin haber presentado un candidato propio, la UCD no ha pretendido otra cosa que ganar tiempo, quizá con la pretensión de recortar los poderes que la ley concede al defensor del pueblo antes de que la institución se haya puesto en funcionamiento, obediente así a los sectores más duros de la derecha, que los creen demasiado amplios.Por todo ello, quiero manifestar mi adhesión a la propuesta de homenaje a Ruiz-Giménez, no tanto por pagar una deuda de gratitud a la persona que tanto ha hecho en defensa de los derechos humanos (gratitud que el editorial de EL PAIS pone noblemente de manifiesto), cuanto porque Ruiz-Giménez puede ser, en estos momentos, el símbolo de la institución atacada y de la propia democracia. / del Comité Federal del Partido Carlista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 04 de julio de 1982.

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