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Protestas en las calles de Varsovia y tranquilidad en las fábricas en la jornada de lucha de Solidaridad

Acciones de protesta, con gritos y prolongado ruido de bocinas de automóviles, pero tranquilidad en las fábricas del cinturón industrial de Varsovia es el primer balance que se puede extraer de la jornada de lucha convocada para ayer por el sindicato independiente polaco Solidaridad, con motivo del quinto mes de estado de guerra en el país.

Aparentemente, a primera hora de la tarde de ayer, en Varsovia, el Gobierno ha ganado la prueba de dureza en Polonia y parece haber conseguido que la protesta se mantenga fuera de las fábricas. En cuatro grandes fábricas del cinturón industrial de Varsovia (la de tractores Ursus, la siderurgia Huta Warszawa y las de productos eléctrícos Kasprzak y Rosa Luxemburgo), los obreros que salían declararon al enviado especial de este periódico que no había ocurrido nada, salvo en la siderurgia Huta Warszawa.En esta siderurgia, al mediodía, la hora señalada desde la clandestinidad por Solidaridad, empezó a sonar una sirena, que los guardianes no conseguían parar. Un obrero, uno de los pocos que se manlfestó libremente a la salida de la fábrica -la mayoría se alejaban temerosos-, comentó que en su departamento "pararon las tres cuartas partes, y en el de al lado alguien cortó el motor central". En aquel momento, las dos de la tarde, llegó un compañero del turno siguiente y el obrero le dijo: "Te has perdido una buena esta mañana. Los capataces corrían de un lado para otro como Tom detrás de Jerry".

La impresión en las fábricas es que la situación de los obreros es muy difícil actualmente, con gran temor a perder del puesto de trabajo en un momento en que el coste de la vida resulta casi insoportable para una economía familiar.

Incluso una huelga reducida, de sólo quince minutos, supone un sacrificio casi herólco en las circunstancias actuales de Polonia. Un obrero de la fábrica de tractores de Ursus comentó a la salida que en su departamento habían tratado de parar; "la gente se movía de un lado para otro y hacía como si trabajase y no hacía nada".

En la fábrica de válvulas y transistores Rosa Luxemburgo se vieron algunas mujeres en las ventanas al mediodía, pero a la salida casi todas coincidieron en que no había ocurrido nada. Un obrero comentó que "aquí no hubo nada. La mayoría son mujeres, que tienen niños y mucho miedo".

El portavoz del Gobierno polaco, Jerzy Urban, declaró ante la Prensa en Varsovia que no había ocurrido nada en el país; sólo una huelga aislada en una fábrica, que no mencionó, y grupos de cinco a seis personas que se reunieron en el astillero Lenin, de Gdansk. Urban se mostró satisfecho del desarrollo del día de ayer y dijo que la policía no intervino en Varsovia ante las protestas en la calle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 1982