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El V Congreso de Alianza Popular

Ante el V Congreso Nacional de AP que se celebra este fin de semana, su presidente recuerda los avances del partido al que define como una fuerza conservadora y reformista. Conservadora, porque "considera a España como el valor básico de nuestra vida social", y reformista, porque es partidaria de la libertad y de la democracia.

Los congresos de una fuerza política son, normalmente, como los cumpleaños de las personas físicas: son muy importantes como hitos de una biografía, pero, generalmente, lo importante de esa vida no ocurre precisamente el día del cumpleaños, sino que ha ido ocurriendo a lo largo del año. Cuando los congresos son ocasión de cambios históricos, es también lo normal que las causas hayan de encontrarse en el período anterior.El V Congreso Nacional de Alianza Popular no es una excepción. Tras el primer vibrante Congreso fundacional de 1977, el II Congreso apuntó ya las dificultades que obligaron a la neta clarificación del III Congreso, de 1980, que definió de modo clarísimo lo mismo los objetivos y principios de Alianza Popular que la organización con la que aspiraban a conseguirlo.

AP como fuerza conservadora

El Congreso IV fue de ratificación, por los hechos, y de comprobación, por un gran crecimiento, del acierto de las decisiones tomadas en el III Congreso. En la misma, pero aún más acusada tónica, se abre el V Congreso: en un año de crisis para más de una fuerza política, Alianza Popular ha más que doblado sus efectivos reales: ha obtenido éxitos razonables, como las elecciones al Parlamento gallego, y se presenta clara en sus objetivos y en su dirección.

Alianza Popular se define a sí misma como una fuerza conservadora y reformista. Conservadora, porque no considera a España como un resto de naufragio a merced de las olas, sino como el valor básico de nuestra vida social. Si no somos españoles, no somos nada, porque tampoco pasaremos a ser ingleses o rusos. Por eso hemos de defender y conservar España y lo español; lo que es defender y conservar su unidad y su variedad; su continuidad, dentro de, las reformas necesarias; la solidaridad de los españoles, en las grandes empresas nacionales; la trascendencia de una patria, que no está hecha sólo de estómagos, sino también de un espíritu que, por cierto, va más allá de sus fronteras, en las alas de una cultura universal.

Pero conservatismo nada tiene que ver con inmovilismo o reaccionismo. Ni nos creemos los dueños del pasado, interpretándolo a nuestro modo, sino que asumimos toda la Historia de España, la que nos gusta y la que no nos gusta; ni menos olvidamos que la política se hace en el presente, con visión de futuro; es decir, en el reino de lo concreto, de los problemas, ansiedades, temores e ilusiones de los españoles de hoy.

Para ellos queremos, por supuesto, lo mejor, pero que sea de verdad.

Con un país no se puede hacer, por ejemplo, que, para vivir mejor unos años, destruyamos su capital; es como el que, para calentarse en una casa, quema las puertas y las ventanas, condenado a pasar luego doble frío, además de inseguridad. No se puede prometerle con palabras lo que la ley sola no puede dar, sino el trabajo, el esfuerzo y el ahorro. Sentado esto, somos reformistas; partidarios de la libertad y de la democracia. Pero las queremos de verdad, ¿qué libertad tiene el que está parado o el que teme a la metralleta del terrorista? No hay libertad más que dentro de la ley, ni verdadero progreso y justicia social más que dentro de las leyes objetivas de la economía.

A estas causas aportamos nuestro esfuerzo, convencidos de que son las de la mayoría natural de los españoles, mayoría que es obligación de los políticos el hacerla pasar de la potencialidad sociológica a la operatividad política.

Mayoría natural se contrapone, de una parte, a los débiles gobiernos de una minoría inestable y sometida al pacto permanente, y a la mayoría artificial, hecha de elementos opuestos e incompatibles. Alianza Popular la promueve y promoverá por todos los medios, desde su propio esfuerzo y potenciación al entendimiento con cuantos la deseen de buena fe.

Y su V Congreso Nacional será el testimonio visible de que su causa y su esfuerzo están en pie y en marcha en estos momentos decisivos, en los que tantas cosas están en discusión, hasta la misma unidad de España como nación y el modelo de su sociedad.

Manuel Fraga Iribarne es presidente de Alianza Popular.

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