Práctica unanimidad oficialista entre los centristas catalanes

La aprobación por práctica unanimidad de los textos elaborados por las ponencias durante todo el día de ayer parece anunciar la victoria del sector oficialista en el segundo congreso centrista catalán, que se clausura hoy. Unicamente la reforma de los estatutos del partido motivó alguna escaramuza entre los oficialistas y los renovadores.

Estos planteaban en una enmienda que los presidentes provinciales del partido pudieran formar parte, con voz pero sin voto, del consejo político. Hay que tener en cuenta que el líder liberal Eduardo Punset es el presidente provincial de Barcelona. La enmienda no fue aceptada, si bien obtuvo al menos una veintena de votos favorables. Punset, había acudido al hotel donde se celebra el congreso anteanoche y cenó con algunos de sus incondicionales, regresando seguidamente a Barcelona.

A última hora de la tarde de ayer dirigentes renovadores confirmaron que no había "ninguna posibilidad de acuerdo con los oficialistas". Sin resultado positivo alguno habían acabado los contactos entre el virtual presidente Antón Cañellas y cuatro representantes del sector renovador. Fuentes de este sector calificaron la actitud de Cañellas de "en absoluto unitaria, en contra de lo que él mismo dice" e indicaron que se había negado en redondo a llevar a cabo cualquier negociación.

Esta falta de acuerdo perfila de una manera clara la victoria total de los oficialistas en el congreso. En este sentido, parece confirmarse la presentación de una candidatura formada por el propio Cañellas para presidente y Julián Valón para el puesto de secretario general. Solo a última hora los renovadores presentaron una candidatura propia al consejo político, encabezada por Alejandro Pedrós y Manuel Torres. Los oficialistas propiciaban una lista única para este órgano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0030, 30 de enero de 1982.

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