Ayer se debatió en "La clave" el tema de la libertad de expresión

La libertad de información, y, concretamente, los temas relacionados con el derecho a la información, la independencia de los profesionales, el control y concentración de los medios y los problemas que la libertad de expresión encuentra en este momento en España y en el mundo fueron el objeto del debate celebrado anoche en directo en el programa La clave, de RTVE, que en la segunda cadena dirige y modera José Luis Balbín.Intervinieron Karl Weiss, coordinador de política y cultura de la cadena de televisión alemana ARD; Viktor Afanasiev, director del diario Pravda, de Moscú; Antonio Castro Villacañas, que fue delegado nacional de Prensa y Radio del Movimiento: Antonio Herrero Losada, director de la agencia Europa Press, Rafael Calvo Serer, presidente de la sociedad editora del desaparecido diario Madrid, y Juan Luis Cebrián, director de EL PAIS.

Tras la presentación, en la que ya el propio moderador, José Luis Balbín, señalaba lo delicado y peligroso de un tema que siempre parecería el caido «con segundas o terceras intenciones», y en relación con el presente inmediato -Juan Luis Cebrián se referiría a la manifestación celebrada esa misma tarde en Madrid y en otras ciudades españolas en defensa de la libertad de expresión y contra la condena a siete años de cárcel al periodista Xavier Vinader-, y el pase de la película Sucedió una noche, de Frank Capra, se perfilaron los problemas fundamentales con que se encuentran los profesionales de la información en el ejercicio de lo que fue definido como un derecho de la sociedad y no un privilegio de los periodistas. No obstante, el tema del control de los medios de difusión, uno de los más duros que se trataron, o más concretamente, el del control de la información, pareció quedar claro, en palabras de Juan Luis Cebrián, en el sentido de que «los responsables de administrar la información deben ser los periodistas, no el Gobierno, ni los propietarios ni los jueces, muchas veces en connivencia con los Gobiernos».

Los presentes parecían estar de acuerdo en la necesidad de la libertad de información en un régimen constitucional y democrático. El primer matiz surgiría cuando Rafael Calvo Serer introdujo el tema de la diferencia, en lo que a libertades se refiere, entre los países occidentales y los llamados del Este, tema que mantendría durante todo el programa. Naturalmente, la réplica del director de Pravda se basó en «la relación entre la libertad de Prensa y la libertad económica y social». Tras preguntarse «qué libertad tiene un parado o un analfabeto», dijo Afanasiev que cada régimen marca esas libertades en el campo político y en otros. «En Occidente», dijo, «la información funciona en sistemas comerciales, lo que da a los propietarios la posibilidad de manejarla». Frente a esto, Juan Luis Cebrián, que definió sus posiciones como absolutamente a favor de un sistema constitucional de libertades, dijo que «la libertad de expresión es una conquista a la que tienden a oponerse todos los poderes», y que es «una conquista indivisible». «La importancia de la libertad de expresión», dijo, «es que es el termómetro de las otras libertades», y marcó como diferencia fundamental entre las democracias occidentales y los países llamados de socialismo real, en la posibilidad de contestar al poder, en la libertad de discrepar.

El tema de la concentración de la propiedad de los medios de difusión fue otro de los que se mantuvieron presentes en todo el debate. Desde que lo introdujera Karl Weiss en prácticamente la primera intervención de la noche, que habló de la «libertad de Prensa para las doscientas familias que poseen los medios», se fueron decantando posiciones. Castro Villacañas proponía la necesidad de encontrar el procedimiento de «pluralizar y reflejar el pluralismo social». Por su parte, Herrero Losada consideraba que lo peor que podía ocurrir es que «Prensa y agencias estuvieran controladas por los Estados». Juan Luis Cebrián había señalado antes que existe una evidente «injusticia en el reparto de la libertad de información a nivel internacional, y, que «los países subdesarrollados y en vías de desarrollo reciben un enorme volumen de información de las grandes agencias norteamericanas, inglesas o francesas, información cada vez más controlada y dirigida por los poderosos». Herrero Losada diría que «son preferibles las agencias mundiales a las pequenas agencias nacionales controladas por los Estados».

Por fin, en lo que se refiere a la situación española -que constantemente aparecía en el debate como contrapunto a todos los temas, el director de EL PAIS dijo que «no basta con declarar la libertad de información como un derecho constitucional; la Constitución hay que cumplirla, impulsarla y protegerla día a día», y desde el 23 de febrero, dijo, se observan enormes síntomas de intento de reducción de los techos informativos. Puso el caso de RTVE, donde se ha sentido en la información dada, por ejemplo, de la intervención de la Policía Militar disolviendo una manifestación, el caso de Vinader o el veto a Silvia Kristel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 04 de diciembre de 1981.

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