Mayores dificultades para la entrada de hijos de emigrantes en la RFA
El Gobierno federal alemán está dispuesto a facilitar la nacionalización de los jóvenes emigrantes de la llamada segunda generación. Al mismo tiempo, el Gobierno de Bonn se niega a aceptar que la República Federal de Alemania sea un país de emigración y anuncia que están en marcha medidas legales para dificultar la agrupación familiar de emigrantes de países que no sean de la CEE.El Gobierno de Bonn considera, que con 4.600.000 extranjeros residentes en la RFA y Berlín Oeste, el país ha alcanzado el límite máximo tolerable. Por este motivo, el Gobierno estudia la posibilidad de poner trabas legales a la reagrupación familiar, que limitaran la llegada de hijos de emigrantes residentes en países no pertenecientes a la CEE. Paralelamente, el Gobierno quiere facilitar la nacionalización de jóvenes emigrantes entre los dieciocho y veintiún años que lleven más de ocho años de residencia en la RFA, con la condición de que tendrán que hacer el servicio militar.
Las organizaciones de emigrantes en la RFA se oponen' a estas medidas de asimilación y contra lo que califican de "germanización obligatoria". El canciller federal, el socialdemócrata Helmut Schmidt, dijo hace semanas, en un discurso ante una asamblea de sindicalistas, que "tenemos que conseguir que o sus hijos y nietos se hagan alemanes, o, si no quieren hacerlo, tendrán que marcharse a casa".


























































