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Calvo Sotelo insiste en la necesidad de que dimita Rodríguez Sahagún

La entrevista mantenida ayer por los presidentes del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, y de Unión de Centro Democrático (UCD), Agustín Rodríguez Sahagún, no concluyó con una solución definitiva para la crisis del partido gubernamental. Las conversaciones continuarán hoy y en los próximos días, pero ayer, según pudo saber EL PAIS, se obtuvo un principio de acuerdo para plantear, el martes próximo ante el Comité Ejecutivo y el jueves en el Consejo Político centrista, la dimisión de Rodríguez Sahagún, en la que Calvo Sotelo insiste como única fórmula de salvación de UCD.

El presidente de UCD defendió ante Calvo Sotelo la necesidad de que se cumplan los estatutos del partido y sólo mediante el funcionamiento de éstos se adopte la solución más conveniente. Aunque para alcanzar ésta quedó abierto, durante todo el fin de semana, el período de reflexión y las consultas, una posible fórmula, todavía en estudio, pasaría por plantear la dimisión en el Comité Ejecutivo, y en caso de que la decisión fuera favorable, llevarla hasta el Consejo Político. Ambos órganos serían convocados inmediatamente para el martes y jueves próximos, respectivamente.La entrevista celebrada ayer por Calvo Sotelo y Rodríguez Sahagún en la Moncloa estuvo precedida por una conversación del presidente del Gobierno con el ministro de Administración Territorial, Rodolfo Martín Villa, de una hora de duración. El presidente de UCD llegó a la Moncloa a las 11.30 horas, y tras la entrevista con Calvo Sotelo, que se prolongó durante más de tres horas, salió del palacio de la Moncloa por la puerta de atrás, a petición del presidente del Gobierno y en cumplimiento del deseo común de no aumentar las tensiones existentes.

Frente a las valoraciones de este hecho como un anuncio de su inminente dimisión, Rodríguez Sahagún desmintió ayer que esta decisión haya sido tomada. Fuentes suaristas manifestaron que Calvo Sotelo insistió durante la entrevista en la necesidad de que se produzca la dimisión, como única fórmula para facilitar el desembarco del presidente del Gobierno en el aparato del partido. Rodríguez Sahagún reiteró, por su parte, según las mismas fuentes, la necesidad de que se cumplan escrupulosamente los estatutos del partido y que sólo se adopten las resoluciones que se deriven del juego democrático interno, tras un debate intenso.

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El Consejo Político, convocado para el jueves, tiene la última palabra sobre la dimisión de Rodríguez Sahagún

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Si durante las conversaciones que continuarán hoy -Calvo Sotelo volverá a reunirse con Rodríguez Sahagún y proliferarán los contactos a distintas bandas- no se alcanza otro acuerdo. la propuesta del presidente del Gobierno para que dimita el del partido será sometida a la consideración del Comité Ejecutivo centrista, que sería convocado para el martes próximo, y, en caso de que se produzca acuerdo positivo, la decisión final la adoptaría dos días después el Consejo Político.

Dada la mayoría suarista en el Comité Ejecutivo, la viabilidad del acuerdo pasa por un pacto previo con el ex presidente del Gobierno, quien ayer permaneció en su domicilio y no mantuvo, según fuentes muy próximas a su persona, ningún contacto con representantes de otros sectores centristas o del Gobierno. Es muy probable que hoy el presidente Calvo Sotelo o algún emisario cualificado -algunos observadores señalan al ministro de Justicia, Pío Cabanillas- realice tanteos cerca de Suárez para tratar de alcanzar un acuerdo.

Martín Villa, clave

La figura de Pío Cabanillas aparece corno decisiva en las negociaciones. Ayer, el ministro de Justicia visitó la Moncloa, mientras que Calvo Sotelo mantenía su entrevista con Rodríguez Sahagún, aunque no participó en ella. A las 17.30 horas, Pío Cabanillas volvió al palacio de la Moncloa, y lo abandonó hora Y media después, en compañía de Calvo Sotelo.

Sin embargo, la importancia del primer interlocutor de ayer del presidente del Gobierno, Rodolfo Martín Villa, es considerada clave por miembros de los distintos sectores centristas. Tanto si la solución que finalmente se adopte para resolver la crisis de UCD es la celebración de un congreso extraordinario, como si las decisiones se harán depender de los órganos de dirección del partido centrista, la posición que adopte Martín Villa como cabeza de fila de un sector numeroso podría volcar la situación.

Según fuentes del sector martinvillista, la influencia que habitualmente viene atribuyéndose a los suaristas en el aparato centrista, sobre todo en las provincias, no pertenece estrictamente a Adolfo Suárez Y su entorno de influencia directa, sino que depende de modo más inmediato de Martín Villa, a través del control ejercido sobre los restos del sindicalismo vertical. Las mismas fuentes señalaron que parte de la influencia suarista dependía también del apoyo socialdemócrata, diezmado con la ausencia de Fernández Ordóñez.

Las espadas siguen en alto

Por el momento. las espadas siguen en alto, Y cualquiera de las soluciones manejadas ayer -sustitución en la dirección o congreso extraordinario- puede alcanzarse la próxima semana, ya que parece descartada por todos la disolución de las Cámaras y la convocatoria de elecciones generales o la dimisión de Calvo Sotelo. El todavía secretario general de UCD, Rafael Calvo Ortega, manifestó ayer, después de la entrevista de Rodríguez Sahagún con el presidente del Gobierno, que no había decisiones todavía sobre un posible congreso extroardinario ni sobre la dimisión del presidente de UCD.

Por lo demás, el comunicado hecho público más tarde por la oficina de Prensa de UCD encuadra la entrevista en la finalidad de «seguir estudiando, en un clima de reflexión conjunta, las soluciones de los distintos aspectos de la situación actual del grupo parlamentario, partido y acción de Gobierno», y anuncia que Calvo Sotelo y Rodríguez Sahagún «convinieron en presentar próximamente a los órganos competentes del partido» las soluciones estudiadas.

El comunicado continua diciendo que «estas conversaciones seguirán los próximos días en un marco de planteamientos globales que permitan alcanzar soluciones reales y efectivas a los problemas planteados en las diversas áreas», estiman conveniente «no hacer declaraciones» v exhortan a la «serenidad y evitación de rumores».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de noviembre de 1981

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