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GENTE

Harry Belafonte,

cantante negro norteamericano, de 56 años no pudo usar anteayer, en una discoteca de la ciudad alemana occidental de Linz, esa capacidad histriónica que tiene ante la vida. Belafonte fue expulsado por "indeseable" del mencionado local público cuando acudió a tomar una copa con un amigo después de haber protagonizado un recital ante 4.000 espectadores. Belafonte cuenta, según el diario Bild, que "la señora encargada del guardarropas se me acercó, me agarró fuertemente por el brazo y me dijo que no podía entrar. Le pregunté las razones de la expulsión y me señaló un cartel en el que estaba escrito que no se admitían extranjeros. «Usted no es alemán», me dijo". "¿Cómo sabe usted que todos los jóvenes que entran aquí son alemanes y no, por ejemplo, franceses, suecos o ingleses?", preguntó Belafonte. La mujer no supo qué responder. El propietario apareció entonces y explicó que a los extranjeros les estaba prohibida la entrada porque los negros no creaban más que problemas. Belafonte optó por marcharse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de noviembre de 1981