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Crece la tensión y el distanciamiento entre UCD y el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid

Con el voto en contra del grupo centrista, el Ayuntamiento de Madrid aprobó ayer la subida de algo más de un 15% en los impuestos municipales, en una sesión plenaria caracterizada por una fuerte tensión entre los concejales de UCD y los representantes de la izquierda. Más de tres horas y media de sesión plenaria se registraron desde la aprobación de una moción socialista, apoyada por los comunistas, pidiendo del presidente del Gobierno la convocatoria de un referéndum sobre el ingreso en la OTAN hasta la aceptación de que un paseo del parque de Roma lleve el nombre del trágicamente desaparecido beatle John Lennon, acuerdo este último identificado por un concejal socialista como muestra de que Madrid "vive la cultura y tiene una cultura propia".

Además, se debatió largamente la política fiscal de la Corporación; la izquierda se vio forzada a retirar un expediente que modifica el actual reglamento de mercados centrales -hábil maniobra del equipo de gobierno para sacar a Mercamadrid del punto muerto en el que le sitúa la no aprobación del expediente de municipalización-, y el concejal centrista Florentino Pérez vino a dejar bien claro, desde su otra condición política de director general de Infraestructura del Ministerio de Transportes, que la gestión del Metro no le será entregada al Ayuntamiento hasta tanto no sea aprobada la ley de Financiación del Transporte.Todo ello, en un ambiente de tensión e incontenido enfrentamiento entre UCD y la izquierda que gobierna la Corporación, salpicado en algún momento por la contestación de parte del público que seguía la sesión desde la tribuna de invitados, con despliegue de pancartas contra la actuación municipal y en demanda de participación vecinal en los planes urbanísticos de Gerencia. "Tenéis el poder, pero no la razón", gritó repetidamente una vecina de Carabanchel hasta ser sacada de la sala por la Policía Municipal; y el alcalde, abandonando su tradicional tono de plática, subió la voz y ordenó su expulsión "y, si es menester, su detención".

La moción socialista para que el Ayuntamiento solicite del presidente del Gobierno la convocatoria de un referéndum sobre el ingreso en la OTAN no pudo ser sometida a votación secreta, tal como solicitó el portavoz del PSOE, Barrionuevo, ya que el reglamento de la Corporación no prevé este sistema para casos similares. La posibilidad de que UCD viera rota la disciplina de voto fue eliminada.

No al voto secreto

Con el ambiente ya caldeado entre UCD y la izquierda, el concejal responsable de Hacienda, Joaquín Leguina, defendió la propuesta que después aprobaría por mayoría la Corporación, señalando que la fiscalidad municipal, que no representa mas del 10% de la fiscalidad total del Estado, es poco flexible y muy dependiente de la legislación gubernamental. En su opinión, la nueva ley de Régimen Local debería aprovecharse para orientar la reforma de la fiscalidad municipal por la vía de la transferencia del Estado, que, a su vez, se nutre de la carga impositiva que soportan los ciudadanos.Esta teoría, que desde la perspectiva socialista constituye el eje de la redistribución de la renta y un mejor reparto de las cargas sociales, fue contestada por el portavoz centrista, Alvarez del Manzano, quien criticó a los responsables económicos del Ayuntamiento por no facilitar a la oposición con tiempo suficiente sus proyectos de reformas.

Alvarez del Manzano reconoció la impopularidad de los impuestos municipales, y dirigiéndose a los bancos de la izquierda aseveró que debían soportar "el peso de la púrpura. Está usted en el poder, señor Leguina, y debe acostumbrarse a esas gotas de impopularidad". La divergencia centrista alcanzó también a la estrategia política aplicada para financiar los presupuestos, por considerar que no hay economía de costes mediante la que se podría actuar sobre las tasas municipales, que deben ser autosuficientes, mientras que "no está justificado el que haya que repercutir el índice de precios al consumo de manera directa sobre la presión fiscal".

El expediente que reforma la actual ordenanza de los mercados centrales, con la que el Ayuntamiento podría abrir Mercamadrid y gestionarlo directamente, hubo de ser retirado por la solicitud centrista de que vaya acompañado de sendos informes de la Secretaría y de la Intervención municipales. En este sentido, Barrionuevo denunció lo que calificó de posible abuso de la ley que permite solicitar este tipo de informes, "lo que puede impedir indefinidamente la actuación municipal". Esta figura, que en términos parlamentarios se conoce como filibusterismo, fue rechazada por UCD, y de inmediato se fijó la fecha del próximo día 6 de noviembre para un pleno extraordinario en el que debatir el referido expediente.

La máxima tensión entre UCD y el equipo de gobierno se registró en el capítulo de ruegos y preguntas, que trató de ser aprovechado por el concejal centrista y presidente del Consejo de Intervención del Metro, Juan Torres, para cantar las excelencias de su gestión, en contraposición a la creencia del Ayuntamiento, que ha solicitado le sea entregada dicha gestión por considerar la actual "desastrosa". Ante la negativa de Barrionuevo a que Torres expusiera su pliego de descargos ante la acusación municipal, el alcalde protegió el derecho del concejal centrista a leer su discurso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de octubre de 1981

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