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El incremento del Impuesto de Tráfico de Empresas desborda el tipo impositivo previsto en el proyecto de ley del IVA

Los últimos incrementos en los tipos del Impuesto de Tráfico de Empresas (ITE), que el proyecto de presupuestos lo sitúa ya en el 4% para 1982, pueden haber desbordado el tipo del 11% previsto para el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) en el proyecto de ley remitido por el Gobierno a las Cortes.

La implantación del IVA, que está en vigor en toda la Europa comunitaria y que ha sido planteado como condición sine quanon para nuestra integración en la CEE, supone la desaparición, entre otros impuestos, del de Tráfico de Empresas e incluso los últimos aumentos en el ITE han sido justificados por la Administración en la necesidad de ir adecuando nuestro sistema impositivo de cara a la entrada en vigor del IVA.Fuentes poco sospechosas de mantener posiciones contrarias a la implantación del IVA -no hay que olvidar la fuerte oposición al mismo manifestada con reiteración por CEOE- han reconocido, sin embargo, que en los últimos años se está produciendo en nuestro país un cambio en la filosofía de la Reforma Tributaria de Francisco Fernández Ordoñez y que el proyectado 4% para el ITE en 1981 situa ya el tipo del IVA en un 14%-15%. Hacienda, acuciada probablemente por la necesidad de financiar cada año déficits más elevados, ha elevado los tipos nominales de los impuestos con el objetivo de lograr mayores recaudaciones. La reforma Fernández Ordóñez, por el contrario, se basó en una política de ampliación de las bases tributarías con preferencia sobre el incremento de tipos.

La recaudación por impuestos indirectos, según esas fuentes, está aumentando y va a aumentar mucho menos de lo previsto como consecuencia de esa política de aumento de los tipos nominales. Una vez tapados los enormes huecos de defraudación con la ampliación de bases de tributación, el aumento de tipos ha provocado que en muchas empresas se deje de pagar automáticamente el ITE, como ya hacían con la Seguridad Social, porque prefieren el riesgo de la multa a pagar el impuesto. Otras empresas en dificultades optan por aplazar los pagos, y junto a ello la base de tributación está sobredimensionada -siempre según fuentes fiscales del sector privado-, ya que este año, por ejemplo, se calculó el incremento en función de un crecimiento de la economia del 3% y a estas alturas del año no parece probable que supere el 1%. Todo ello hace que la recaudación vaya por debajo de las previsiones y haya que recurrir periódicamente a revisara al alza el ITE.

Medios comerciales, por otra parte, insinúan que los aumentos del ITE tratan de encubrir desgravaciones a la exportación para evitar que en los mercados extranjeros se alcen nuevas barreras arancelarias a nuestras mercancías. No obstante, la implantación del IVA, según estas mismas fuentes, pondría al descubierto esta política, y habrá que reajustar el tipo previsto para el nuevo impuesto.

El incremento del tipo del Impuesto de Tráfico de Empresas, que ha crecido 3 puntos desde 1979 al previsto para 1982 en el proyecto de presupuestos, ha servido también a los enemigos de la implantación inmediata del IVA para sus críticas al Gobier no. Así la patronal CEOE, en su ofensiva actual contra el equipo economico del Gobierno (denuncia de presuntos incumplimientos del Acuerdo Nacional de Empleo, disconformidad con las ayudas a los sindicatos, y fuertes críticas al proyecto de presupuestos para 1982 enviado al Congreso) ha utilizado también la modificación del citado tributo: "en cuanto a las medidas concretas contempladas, el aumento de un punto en el ITE producirá la subida correspondiente en el precio de los productos, perjudícará la posición competitiva en el exterior de nuestras exportaciones y favorecerá en cambio la entrada de productos extranjeros al no trasladarse este aumento a la desgravación fiscal, a la exportación ni al impuesto de compensación de gravámenes interiores".

El aumento del ITE para 1982 es, en realidad, del 0,50%; pero como hay un recargo de igual cuantía en favor de las diputaciones, se trasforma en el mencionado 1%. Este incremento de un punto en el ITE supondrá una recaudación adicional por este tributo de 50.000 millones, de los que 25.000 irán a las corporaciones locales. Estas previsiones, sin embargo, pueden no alcanzarse como consecuencia de los argumentos ya expuestos.

El Impuesto sobre el Valor Añadido, al margen de las consideraciones hechas sobre el incremento del ITE, va suponer -en palabras de altos responsables de Hacienda- una auténtica revolución en nuestro sistema tributario y va a hacer mucho más transparente y ágil todo el sistema de imposición sobre las relaciónes comerciales. Es un impuesto en cascada que contempla cada una de las fases del tráfico empresarial. No obstante, su puesta en vigor requiere una adaptación del aparato burocrático de la Administración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de octubre de 1981

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