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PAIS VASCO

EIA y el PCE de Euskadi intentan superar, con su fusión, la división entre nacionalistas y comunistas

La enorme expectación despertada en el País Vasco por el anuncio del acuerdo entre EIA, grupo base de la coalición Euskadiko Ezquerra, y el Partido Comunista de Euskadi (EPK), de cara a la eventual convergencia de ambas fuerzas en un nuevo partido, fue explicada ayer por los secretarios generales de ambas organizaciones, Mario Onaindía y Roberto Lertxundi.

Los dos aseguraron que «si todo va bien, el resultado de este proceso no será la simple suma de dos grupos, sino algo cualitativamente nuevo que, por plantearse como superación de la división entre nacionalistas y no nacionalistas, por una parte, y entre socialistas y comunistas, por otra, puede convertirse en eje de la recomposición de una izquierda no dogmática.Aunque en la conferencia de Prensa conjunta, celebrada ayer en Bilbao, ambos dirigentes se mostraron muy prudentes respecto al alcance del acuerdo logrado -«es sólo el inicio de un largo proceso»-, los dos reconocieron implícitamente que se trataba de un punto sin retorno. Así, mientras Lertxundi anunciaba la celebración de un congreso extraordinario de su partido en el que «si toda va bien el EPK se disolverá para integrar el nuevo partido» -lo que en la práctica equivaldría a la desvinculación total del PCE-, Onaindía reconocía que la decisión de atrasar el concreso constituyente de Euskadiko Ezkerra tenía por objeto «permitir establecer un procedimiento que posibilite la participación del EPK en el proceso constituyente del nuevo partido en igualdad de condiciones con EIA»

Tras resaltar los «caminos paralelos» seguidos por ambos partidos en los últimos meses, tanto a nivel de reflexión teórica como de actividad práctica», Onaindía marcó sus diferencias respecto al eurocomunismo, que, dijo, «se ha visto confrontado a la contradieción entre su aceptación de una estrategia democrática hacia el socialismo y una concepción del partido que, como se ha puesto de relieve en el Partido Comunista francés, o más recientemente en el PSUC, es deudora de la tradición leninista e incluso estalinista».

Lertxundi, por su parte, recordó los acuerdos del IV Congreso de su partido, celebrado en enero y opinó que el paso ahora dado «entra de lleno en el marco de las reso luciones sobre la unidad de la izquierda entonces adoptadas». En ese sentido, consideró que «el PCE nada tiene que decir sobre una decisión soberana de nuestro congreso ».

EIA ha adelantado los temas que a su juicio deberán ser objeto de las negociaciones que iniciarán de inmediato dos comisiones nombradas por los respectivos comités centrales :estrategia al socialismo y liberación nacional, modelo de partido, programa y sindicalismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de septiembre de 1981