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30 muertos al estrellarse un avión mexicano en Chihuahua

Un viento huracanado de cien kilómetros por hora ha sido la causa (a salvo de lo que dictamine la lectura de la caja negra) del accidente aéreo ocurrido el pasado lunes, a las 16.30 horas, en el aeropuerto mexicano de Chihuahua. Hasta el momento han fallecido 30 de los 66 ocupantes del DC-9 de Aeroméxico, que cubría la línea interior Monterrey-Chihuahua-Hermosillo-Tijuana.Otras fuentes señalaban a la hora de cerrar esta edición que la cifra de muertos podía oscilar entre 45 y cincuenta.

La aeronave Yucatán había efectuado el vuelo desde Monterrey sin novedad, según la gerencia de Aeroméxico. Justamente el día anterior había salido de los hangares tras una revisión calificada como doble A, y su tripulación estaba encabezada por el piloto Víctor Manuel Ortigosa, con más de 10.000 horas de vuelo.

En el momento en el que iniciaba el descenso hacia la pista se desató sobre el aeropuerto una tormenta huracanada con fortísimas rachas de lluvia. Uno de los supervivientes manifestó que no había visibilidad ninguna y que el aparato sufría grandes bandazos por efecto del viento. Un mecánico de una compañía aérea local, Viviano Sánchez, manifestó por su parte que en medio de la tormenta vio a lo lejos a un jet que descendía, aparentemente, sin problemas. "Aterrizó bien, pero a los pocos momentos estalló".

Cayó sobre una acequia

Según la versión provisional de Aeroméxico, el viento huracanado -que soplaba lateralmente- desplazó el avión de forma que fue a tomar tierra sobre una acequia. El DC-9 dio una vuelta de campana y se incendió en el acto.Convertido en una gran bola de fuego se deslizó sobre su espalda hasta el final de la pista. Sus depósitos de combustible estaban prácticamente llenos, dado que continuaba viaje hasta Tijuana.

Las llamas afectaron principalmente a la mitad posterior del avión, donde se encuentran los depósitos de combustible y los reactores. Esto permitió que los seis tripulantes y una treintena de pasajeros se salvaran, aunque muchos de ellos sufrieran quemaduras gravísimas. Esto hace que el saldo inicial de muertos se pueda elevar considerablemente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de julio de 1981