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El debate sobre el divorcio

Los diputados centristas llegan a un acuerdo en los temas que restan del debate sobre el divorcio

Unión de Centro Democrático (UCD), al menos por el momento, se ha puesto de acuerdo en el tema del divorcio. Ayer, en la sesión del Pleno del Congreso de los Diputados, la mayoría de los parlamentarios centristas comentaban con disgusto el enfrentamiento entre el ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez, y el presidente del grupo, Miguel Herrero de Miñón, producido desde la tribuna de oradores el día anterior.

Por ello, socialdemócratas y democristianos del partido del Gobierno aprobaron unánimemente ayer, en otra reunión del consejo de dirección de UCD, convocada por Miguel Herrero en uno de los descansos del Pleno, el borrador de las modificaciones de los artículos 82.6 (conocido como el del repudio) y el 86 bis, cuya votación está prevista para la sesión de hoy.Dichas modificaciones significan que los matrimonios españoles podrán separarse tras haber cesado durante seis meses la convivencia conyugal libremente. consentida, salvo prueba en contrario. Precisamente esta frase, añadida a la redacción inicial del proyecto, impide lo que obispos y democristianos han venido en llamar repudio: es decir que si uno de los dos cónyuges desaparece durante medio año y al otro le llega por sorpresa un proceso de separación matrimonial, el abandonado no pueda oponerse.

La otra modificación, la del artículo 86 bis, que habla de compartir el mismo domicilio aunque haya cesado la convivencia conyugal (por simples razones de economía), introduce la precaución de que dicho cese debe acreditarse ¡udicialmente.

Pactadas dos modificaciones

Pactadas ambas modificaciones no parece que, al menos hasta que llegue el debate de la disposición adicional sexta (que regula la intervención del juez en el divorcio), vuelvan a repetirse las demostraciones públicas de las desavenencias que existen en el seno de UCD.Uno de los dirigentes democristianos, Fernando Alvarez de Miranda, señalaba ayer a EL PAIS que «el proyecto Ordóñez» les parecía bueno a casi todos los miembros de esta familia centrista, salvando, claro está, las citadas modificaciones y alguna otra que pueda venir en el tema del procedimiento.

Su malestar se ha originado, entorices, por la manera en que el proyecto de ley se ha gestado y tramitádo: «aquí llega un ministro con un proyecto debajo del brazo como si fuera su hijo. Y nadie puede atacarlo, o ni siquiera debatirlo en profundidad. Eso es lo que realmente nos ha molestado», manifestó Alvarez de Miranda.

Sin embargo, hasta.los mismos democristianos reconocen que el divorcio es una magnífica plataforma de lanzamiento político, y, como decía Alvarez de Miranda, «hay que defender ante todo el espacio político de cada uno».

Herrero y los infundios de EL PAIS

El presidente de UCD, Agustín Rodríguez Sahagún, estuvo conversando a primera hora de la tarde de ayer con Miguel Herrero de Miñón. No eran pocos los centristas que aseguraban que «le está llamando al orden, para que no vuelva a enfrentarse públicamente con gente de su mismo partido». El mismo Pío Cabanillas reconocería que «algo de eso me han contado». Rodríguez Sahagún dijo que, efectivamente, había conversado con Herrero de Miñón, «lo mismo que con algunos otros, porque mi misión es, entre otras cosas, salvaguardar la unidad del partido». Sin embargo, cuando Herrero de Miñón fue preguntado a este respecto por EL PAIS, contestó que todo lo que este periódico publica sobre su persona en el tema del divorcio son «infundios y nada más que infundios. Y eso que me pregunta es otro infundio». Cuando EL PAIS le pidió a Herrero de Miñón que desmintiese los supuestos infundios, este se limitó a contestar que este periódico le saca muy mal en las fotos (sic), y que no era cierto que él hubiera roto un pepel tras mostrárselo a Fernández Ordóñez (véase EL PAIS de ayer).Tras recordarle que muchos periodistas lo habíamos visto, siguió calificándolo de infundio, y como prueba adujo que tenía ese papel en su cartera. La existencia de modernas fotocopiadoras en nuestro país restaría validez a la prueba.

Por lo demás, cabe destacar los ataques, entre pasillos, que el diputado democristiano José Antonio Escartín, le hizo a los socialistas: «Los del PSOE están todo el día con lo del mutuo acuerdo, y luego resulta que en su proyecto de divorcio se habla de hasta diecisiete causas de culpabilidad. El nuesto, en cambio, sólo habla de una que es la civilizada: el cese de la convivencia conyugal, además de la condena por delitos penales. Por esto, nuestro texto es mucho más progresista que el suyo, que está verdaderamente trasnochado».

Al socialista Antonio Sotillo esta argumentación de su oponente centrista sólo le mereció un comentario: «Escartín no tiene abuela».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de marzo de 1981

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