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II Congreso de Unión de Centro Democrático

Adolfo Suárez presentó su dimisión al congreso, que aprobó la gestión de la dirección del partido

Adolfo Suárez ratificó su decisión de dimitir como presidente de UCD durante el discurso pronunciado ante los 1.800 compromisarios que asisten al II Congreso de su partido, inaugurado ayer en Palma de Mallorca. El acto más importante de la primera jornada consistió en la votación de la mesa que preside los debates, ganada por la candidatura oficialista de José Pedro Pérez-Llorca, que permitió determinar el predominio de dicho sector sobre los críticos en una relación de dos a uno. Estos últimos podrían retirar sus candidaturas a la presidencia, Comité Ejecutivo y Consejo Político si no consiguen una representatividad aproximada a los votos que apoyan sus opciones políticas y de organización, lo cual podría ser indicio de ruptura interna del partido.

El II Congreso de Unión de Centro Democrático (UCD) se abrió ayer en Palma de Mallorca con el cumplimiento, por parte de Adolfo Suárez, de la promesa de dimisión, anunciada ocho días antes por televisión, como presidente del partido. El discurso, mediocre, no ofreció las causas reales de la decisión, aunque mencionó los peligros de seguir la corriente internacional de derechización. La primera sesión plenaria concluyó con la aprobación de la gestión de los órganos directivos de UCD. El alineamiento de sectores para la pugna final por el control de la dirección de UCD puede deducirse de ¡os votos obtenidos por la candidatura oficialista para la elección de la mesa que presidirá los trabajos del congreso frente a la crítica. La candidatura de José Pedro PérezLlorca obtuvo 1.208 votos, frente a 673 de la encabezada por Emilio Attard. El inicial 34% de votos críticos es una proporción más alta de la que se esperaba y puede tal vez permitir a los cristiano-liberales una posición más consistente en las negociaciones para la formación de la ejecutiva, en la que hasta ahora el aparato no les concedía más que el 20%. El secretario general del partido, Rafael Calvo, en una declaración realizada al término de la sesión plenaria, restó valor indicativo al resultado de la citada votación, ya que, según explicó, la posición de los compromisarios es muy diferente para la elección de una mesa que para decidir la formación del Comité Ejecutivo. El II Congreso de UCD comenzó cerca de las diez de la mañana -estaba anunciado para las nueve en punto- en el auditorium de Palma de Mallorca, en donde los más de 1.900 compromisarios dedicaron un aplauso cariñoso a Adolfo Suárez a su llegada. Grandes estandartes con los símbolos de UCD y los lemas del congreso ornamentaban el gran salón de sesiones del Auditórium, en donde una pantalla gigante y otras varias de tamaño normal permitían, a través de un circuito cerrado de televisión, seguir el desarrollo de la sesión.Un Suárez conciliador La intervención de Adolfo Suárez, que fue premiada con un total de dieciocho interrupciones para aplaudirle, duró cuarenta minutos y ofreció el estilo habitual de los discursos televisivos de Adolfo Suárez. Con la cabeza ladeada y el gesto trascendente, el dimitido presidente del Gobierno y de UCD aseguró que deseaba dominar los sentimientos, y exhortó a sus compañeros de partido al trabajo conjunto en tomo a la nueva dirección, cuando resultara elegida. En un momento en que recordó los insultos -según él, recibidos-, y manifestó su propósito de que UCD establezca un puente de diálogo entre las dos orillas del espectro político, uno de los compromisarios dirigió un reproche a Landelino Lavilla, que fue acallado por los murmullos y las apelaciones al silencio. Uno de los momentos más intensos del discurso del dimisionario fue aquel en que se refirió a la conveniencia de no modificar el espacio político de UCD, aunque en el mundo se esté produciendo un vuelco derechista. El aplauso, intenso, que siguió a estas palabras fue compartido por dirigentes como Francisco Femández Ordóñez y Landelino Lavilla.

Tras el discurso de Adolfo Suárez, y durante los preparativos para la elección de la mesa, el doblemente ex presidente recibió en los pasillos del auditorio las muestras de cariño de numerosos compromisarios, y con especial afecto de las mujeres del partido. En los pasillos se distribuyó con profusión un manifiesto del denominado Colectivo de Integración Democrática (CID), que propugna, entre otras cosas, «que el Gobierno se dedique a gobernar; el grupo parlamentario, a legislar, y los órganos del partido, a su fortalecimiento y democratización de funciones». Aseguran los manifestantes que sobran en UCD los oficialistas, barones, críticos, turcos, moros, fontaneros y tecnócratas, e invitan a todos ellos a abandonar el partido con estas palabras: «Dejemos que se marchen los que no aman la integración y quedémonos en este partido los que amamos a España por encima del poder. Que se vayan a la derecha los que de ella son y a la izquierda los que nunca debieron integrarse en UCD». Pérez-Llorca, presidente La elección de la mesa que presidirá los trabajos del II Congreso de UCD se efectuó en veinticuatro urnas. El secretario de organización, Manuel Núñez, anunció el resultado de la votación, en la que participaron 1.917 compromisarios y se produjeron cinco votos nulos y 31 en blanco. La candidatura encabezada por José Pedro Pérez-Llorca, y suscrita por Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Agustín Rodríguez Sahagún, Francisco Fernández Ordóñez, Rafael Arias-Salgado, Rodolfo Martín Villa, Rafael Calvo, Juan José Rosón, Iñigo Cavero, Fernando Abril y Antonio Jiménez Blanco, como primeros firmantes, obtuvo 1.208 votos frente a 673 la encabezada por Emilio Attard. Ocuparon la mesa del congreso José Pedro Pérez-Llorca como presidente; Jerónimo Alberti, como vicepresidente primero; Antón Canyellas, como vicepresidente segundo; Miguel Sanmartín, como secretario primero, y Antonio Morillos, como secretario segundo. Pérez-Llorca agradeció los votos a todos los compromisarios y cedió la palabra al presidente del Consell Interinsular y vicepresidente de la mesa, Jerónimo Alberti, quien hizo una salutación a los compromisarios. Seguidamente intervino también el secretario de relaciones exteriores, Javier Rupérez, quien escuchó uno de los aplausos más intensos de la jornada al evocar el nombre de Sa Carneiro, fallecido presidente del Gobierno portugués, que asistió al primer congreso centrista.

Debate de guante blanco Durante la sesión de la tarde, el secretario general de UCD, Rafael Calvo, consumió casi dos horas en la defensa de la actividad desarrollada por el partido desde el anterior congreso. El informe del secretario general, de 84 folios de extensión, no omitió referencias a los errores cometidos por la dirección del partido, pero se esforzó en presentar un balance favorable. En el debate subsiguiente, el senador Luis Miguel Enciso, del sector crítico, recibió un aplauso fuerte cuando aludió a los errores de UCD en materia autonómica. Oscar Alzaga, del mismo sector, invitó a los compromisarios a realizar una profunda autocrítica. Jesús Viana, que se proclamó ajeno a los distintos sectores, tocó las fibras sensibles de los compromisarios, con alusiones a las víctimas del terrorismo, sin omitir una apelación a la viuda del militante centrista Ustarán, presente en el congreso. Viana estimó positivo el balance de la gestión de los órganos directivos de UCD y, en consecuencia, pidió el voto favorable. Antonio Jiménez Blanco -el anuncio de su intervención produjo un ¡ooooh! de desencanto- justificó los errores atribuidos a la dirección de UCD, y las acusaciones sobre los fracasos electorales las explicó en parte por el pacto de la izquierda en las elecciones locales. Por alusiones intervino de nuevo Rafael Calvo, quien recordó que el informe sometido a votación no era del secretario general, sino del partido, e invitó a que nadie se abstuviera, sino que se votara sí o no. José Pedro Pérez-Llorca sometió a votación la gestión de los órganos de dirección de UCD, que fue aprobada por una mayoría suficiente, aunque no se cuantificó. Bastó la abrumadora mayoría de tarjetas esgrimidas por los compromisarios favorables al sí, mientras que la mayor parte del sector crítico optó por la abstención.

Realizaron la información sobre el II Congreso de UCD, Miguel Angel Aguilar, Bonifacio de la Cuadra, Daniel Gavela, Sebastián García y Pablo Sebastián.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de febrero de 1981

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  • La elección de la mesa dividió a los compromisarios en un 66% de "oficialistas" y un 34% de "críticos"