Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Llamamiento a la paz en la guerra irano-iraquí

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) hizo ayer un llamamiento oficial a dos de sus miembros, Irán e Iraq, para que pongan fin, lo más rápidamente posible, al conflicto armado que les enfrenta desde el pasado septiembre.En el comunicado final de su 59 reunión, celebrada el lunes y ayer martes, en Bali (Indonesia), la OPEP decidió incluir, por vez primera, un asunto político en sus ocupaciones, justificando este llamamiento en función de que ambos países eran miembros del consorcio.

No obstante este llamamiento, que sólo ocupa un párrafo del largo comunicado, la 59ª conferencia de la OPEP trató de esquivar, por todos los medios posibles, la inclusión del tema del conflicto en su agenda de discusiones. Finalmente, sólo Irán e Iraq pudieron leer una declaración individual sobre la guerra, que no provocó ninguna reacción del resto del consorcio.

En sus declaraciones, tanto escritas como habladas, Irán acusó a Iraq de violar su acuerdo fronterizo de 1975, firmado en Argelia durante la cumbre de jefes de Estado de la OPEP, por el que ambos países se comprometían a resolver sus disputas fronterizas por medios pacíficos. Irán también acusó a Iraq de torturar a su ministro de petróleo, Mohamed Tangudyan, que cayó prisionero de un comando iraquí mientras inspeccionaba la refinería de Abadán, hace dos meses.

Por su lado, Iraq leyó otro comunicado escrito en la conferencia, en el que rechazó las acusaciones iraníes, añadiendo que el ministro prisionero fue sorprendido en uniforme y en el campo de batalla. Negó las acusaciones de tortura y se refirió, irónicamente, a las violaciones iraníes del derecho internacional en el terna de los rehenes.

Según el delegado iraní en la 591 conferencia de la OPEP, Hassan Sadat, Irán no cederá en su conflicto armado con Iraq hasta que «hayan caído mártires todos los iraníes». Por otro lado, fijó el objetivo de Irán en la caída del régimen de Hussein en Iraq, «de forma que nuestros hermanos de Iraq se vean liberados del torturador».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de diciembre de 1980