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Crítica:

Doblajes precipitados

La falta de organización y una gestión caótica en el área de la subdirección de programas de producción ajena, bajo el mando de Juan Julio Baena -de quien dependen todos los largometrajes y telefilmes, entre otros programas- está causando graves problemas a TVE para cumplir con la programación anunciada a los telespectadores.Las dos películas que se emitieron el pasado sábado por la primera cadena -El héroe de las islas con una pésima copia de color rosáceo, y Como un torrente- fueron dobladas con toda urgencia. Este último largometraje terminó de doblarse a mediodía del mismo sábado, horas antes de emitirse, tras exigir un inusitado esfuerzo a los actores profesionales de doblaje.

La traducción de Como un torrente se efectuó a partir de la grabación del sonido original, ya que TVE no disponía de los diálogos escritos en inglés, si bien los directivos conocen con bastantes meses de antelación las películas y telefilmes que se emitirán. El doblaje se realizó en una empresa madrileña con una copia en blanco y negro de muy deficiente calidad que dificultó considerablemente el trabajo de los actores, empleados simultáneamente en dos salas.

Fuentes de TVE manifestaron a EL PAÍS que, debido a que se programan obras que no están depositadas en la empresa, se corre el riesgo de que suceda lo mismo con la mayoría de las películas anunciadas para la programación especial de Navidad.

El telefilme francés El conde de Montecristo, el primer gran relato que se emitirá en 1981, producido por la sociedad francesa Europa Films (1979) y con una duración original de seis horas, todavía no ha sido doblado; la copia original de este telefilme no fue depositada en las dependencias de RTVE, sino en un banco español -extremo confirmado por la dirección de JUVE- al parecer, porque los remitentes desconfiaban de la solvencia o forma de pago de nuestra Televisión estatal.

Si bien se considera acertada la decisión de que el largometraje Bus stop se haya emitido por la segunda cadena, también el pasado sábado, en su formato original de cinemascope (mientras que el primer canal es reacio a este formato y a las películas en blanco y negro) se observan todavía extrañas contra dicciones en los programadores. La serie británica Hollywood, de especial interés para los cinéfilos, se emitió hasta la fecha en episodios de media hora; a partir de este viernes se emitirá en capítulos de sesenta minutos (duración comercial), pero a la misma hora que por la segunda cadena se emite otro programa, tradicionalmente destinado a los aficionados al cine, el espacio denominado ahora, simplemente, largometraje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de diciembre de 1980