Gente
Antonio Gala
perdió ayer a Troylo, su perro, su gran amigo y confidente, el destinatario principal de sus artículos semanales. Un téckel cariñoso y atento, aunque a veces refunfuñara, y Gala amplificará el refunfuño de su pequeño compañero, no pudo resistir la vida de perro enfermo y murió ayer, cuando el escritor estaba en Barcelona. No era ajeno Gala a la grave enfermedad de Troylo: el artículo que preparó para publicar el próximo día 9 de noviembre en el número de esa fecha de EL PAIS SEMANAL era una premonición del fallecimiento. Escribía Gala para ese artículo, de próxima aparición: «La muerte, cuando aparece a su hora, es uno de los nombres de Dios».


























































