La llegada del otoño
fue festejada en la madrugada de ayer por la discoteca Pachá, de Madrid, con una fiesta dedicada a la caída de la hoja, que tuvo su arranque musical en las Cuatro estaciones, de Vivaldi, y su cierre, en un concierto-rock del grupo Tequila, una vez que los asistentes al guateque se cansaron de bailar entre la hojarasca con la que Pepe Martínez había inundado la discoteca. La rentrée musical contó con varios disfraces alegóricos del festejo y con la presencia de una quincena de delegados de los países que asisten a los trabajos preparatorios de la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa, de Madrid. El encuentro, bajo la música de representantes de Estados Unidos, la Unión Soviética, Francia, Portugal, Polonia, Rumania y España, entre otros, debería, al menos, servir de tónico o de mágico ungüento que permita, en los próximos días, el desbloqueo de los atrancados trabajos de la CSCE.


























































