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Una meteórica carrera política

A sus 41 años, el abogado-economista navarro Carlos Garaikoetxea, casado y padre de tres hijos, ha visto en menos de tres años satisfechas las máximas aspiraciones políticas que podía concebir un vasco y nacionalista: ocupar la presidencia del Partido Nacionalista Vasco (PNV), la del Consejo General Vasco -en la etapa preautonómica- y, a partir de hoy, la del Gobierno vasco autónomo, como sucesor de los históricos José Antonio de Aguirre y Jesús María de Leizaola.Hijo de una familia modesta, de tradición carlista, originaria de la montaña de Navarra, Carlos Garaikoetxea Urriza nació en Pamplona. Cursó estudios escolares en colegios de los Hermanos Maristas y fundamentalmente de los padres escolapios, de esta ciudad, donde a partir de los trece o catorce años, a través de las lecturas de la historia del

País Vasco y de Arturo Campión, entre otros, se siente atraído, según'él mismo reconoce, hacia la ideología nacionalista. Concluido el bachillerato, se traslada a Bilbao, donde hizo la carrera de abogado-economista en la Universidad de Deusto, regida por los jesuitas.

A los veintitrés años obtiene su primer trabajo de responsabilidad en la empresa Sigma, de Elgó¡bar (Guipúzcoa), de la que era director y propietario Angel Berazadi, posteriormente asesinado por ETA. Tras un período como economista en la empresa Tracsa, pasará a ocupar el puesto de director-gerente de la empresa Eaton Ibérica, en Pamplona, donde conocerá una larga huelga que enfrentará a empresa y trabajadores, que le achacarán un talante duro y difícil en la negociación.

La presidencia de la Cámara de Comercio de Navarra, cargo que ostentó posterioriüente, le permite acceder al Consejo Foral de Navarra. Su último trabajo como economista lo realizará en la empresa de embútidos Mina, perteneciente a la familia de su esposa, que tendrá que dirigir ante la muerte prematura de su cuñado.

En este tiempo, Carlos Garaikoetxea va ganando peso en el seno del PNV en Navarra, del que llegará a ser el máximo responsable, hasta que en mayo de 1977, en la asamblea nacional, celebrada en Pamplona, será elegido presidente del partido, en el que a partir de entonces jugará un importante papel de aglutinador de las diversas tendencias que conviven en su seno. Desde ese momento, y casi sin solución de continuidad, iniciará una meteórica carrera política, que le ha llevado a la presidencia del Gobiemo vasco. El trayecto sólo ha conocido un revés importante, al no resultar elegido diputado' por Navarra en las.elecciones del 15 de junio de ese año, en las que se presentó el PNV con la denominación de Unión Autonómica de Navarra.

Encabeza en las elecciones municipales de abril de 1979 la candidatura de la coalición nacionalistas vascos, obteniendo un escaño en el Parlamento Foral Navarro. Dos meses después será designado por unanimidad presidente del segundo Consejo General Vasco, en sustitución de Ramón Rubial. Tendrá, en julio de este mismo año, una decisiva intervención en la negociación del Estatuto vasco en Madrid, donde, a pesar de su talante de negociador inflexible frente al Gobierno, se convertirá para aquél a partir de entonces en el interlocutor válido del PNV y, de alguna manera, la personificación de la «nueva imagen» de su partido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de abril de 1980