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El Papa confesó en San Pedro

Por primera vez en mucho tiempo, un papa bajó a la basílica de San Pedro, se instaló en un confesonario y confesó delirante más de una hora y media a todos los fieles que, al darse cuenta de la noticia, formaron largas colas ante el mismo.El gesto de Juan Pablo II responde, según nos informa desde Roma. Juan Arias, a una meditada reflexión de cara a la revaloración de la confesión individual, dentro de la Iglesia católica, práctica que se ve amenazada por el abandono popular, por una parte, y por la postura de numerosos teólogos que consideran válida la confesión pública de los pecados.

El papa Wojtyla, del que se ha anunciado un próximo viaje a París, con un gesto decidido finalmente, al parecer, en la mañana del Viernes Santo, mientras hacía el Vía Crucis con sus más íntimos colaboradores y del que el titular ordinario del confesonario en cuestión, un sacerdote polaco que confiesa en cinco lenguas, sólo tuvo noticia diez minutos antes de que el Papa fuese a instalarse en el mismo, afirma la voluntad papal de potenciar el sacramento de la penitencia, según la vieja tradición católica de la práctica individual de la confesión.

Páginas 3 y 20

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de abril de 1980