Frederick Forsyth: "La alternativa del diablo» puede anticiparse a la realidad"

Frederick Forsyth, antiguo periodista británico, 41 años, millonario gracias a la literatura comercial, comentó ayer en Madrid que él no escribe para transmitir mensajes, aunque su última obra parece incluir un mensaje de anticipación. En La alternativa del diablo, presentada en España por su autor, Forsyth narra las peripecias de un grupo de terroristas que secuestran un superpetrolero y ponen al mundo al borde de la guerra. «Yo no digo que eso pueda ocurrir en la realidad, pero si digo que una serie de circunstancias pueden desencadenar en el futuro inmediato una situación parecida. Piense en Irán.»

Frederick Forsyth, el autor de Odessa, Chacal y Los perros de la guerra, se da media vuelta en su sillón de cuero y describe lo que podría dar la razón histórica, real, a la tesis de ficción de su última novela, titulada La perspectiva del diablo, publicada en España por Plaza y Janés.«Imagínese», dice Forsyth, «que lo que está ocurriendo hoy en Irán, donde un grupo de estudiantes secuestra a unos diplomáticos norteamericanos, es sólo el principio de una secuela de acontecimientos que en un momento determinado podrían complicarse con las circunstancias en que se desarrolla la campaña electoral de Jimmy Carter y con una acción por parte de éste para neutralizar al Gobierno de Irán. En ese momento, las autoridades iraníes se encuentran presas del pánico y acuden a Moscú en busca de ayuda. Finalmente, imagínese dos aviones enemigos cruzando el aire y encontrándose a 5.000 pies de altura. » Lo que sigue a ese choque evita decirlo Frederick Forsyth, que parece dictar el esquema de un libro que quizá no escriba nunca.

Frederick Forsyth, que ayer tuvo en Madrid un día típico de escritor comercial, asediado por entrevistadores, trasladado de un lado a otro de la ciudad por sus editores, vivió en España en 1956 y aquí estudió en un curso para extranjeros, organizado por la Universidad de Granada, en Málaga. De aquella época y de sus estancias en Alicante conserva un buen español. Aparte de alguna referencia esporádica, España no aparece en sus libros. De uno, sin embargo, es protagonista indirecta. En Los perros de la guerra, en efecto, Forsyth explica un hipotético asalto a un Estado que, en la realidad, debía ser la Guinea ex española. «España aparece en el libro, como es natural. Pero en la edición española, publicada aquí en 1975, antes de que muriera Franco, toda referencia a este país tuvo que ser disimulada. Así que España pasó a llamarse Grecia, Madrid fue Atenas y Castellón fue Salónica.»

A partir de la publicación de Los perros de la guerra, la prensa inglesa señaló que Forsyth había organizado una invasión frustrada de Guinea Ecuatorial para recoger la documentación verosímil que le fuera útil a su trabajo novelístico. «Para penetrar en el mundo de los traficantes de armas», concede hoy Forsyth, «tuve que sumergirme en aguas muy peculiares. Después de que apareciera el libro, alguna gente me recordó y empezó a hablar de mi en conexión con el caso de una supuesta invasión, que, desde mi punto de vista, estaba destinada al fracaso. En realidad, en toda aquella situación yo era un simple invitado que prometió a la gente implicada en el asunto que jamás hablaría de ellos si me dejaban hacer uso de la experiencia que me transmitían.»

Con La alternativa del diablo, donde se describen las circunstancias en las que un grupo de terroristas podrían provocar una conflagración mundial, Frederick Forsyth no cree estar contribuyendo al pesimismo que el mundo tiene sobre su historia presente. «Yo nunca puedo ser más pesimista que los propios boletines de noticias. Lo que yo escribo es únicamente mi adivinación del porvenir. La realidad la van configurando otros, que le dan la razón a la ficción. Yo hablo en mi novela de un grupo de ucranianos que secuestran el mayor superpetrolero del mundo y consiguen con ello poner en peligro la convivencia entre los superpoderes. ¿Y qué está ocurriendo ahora en Irán, donde un grupo de estudiantes iraníes mantienen como rehenes a un cierto número de diplomáticos y producen una situación de tensión en todo el mundo?.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 10 de diciembre de 1979.