La pugna entre corrientes internas paraliza el congreso del PSOE andaluz

El enfrentamiento existente entre la corriente nacionalista y la línea oficial del PSOE andaluz provocó ayer un enorme retraso en las tareas del segundo congreso de dicho partido. Intensas negociaciones de pasillo sustituyeron el debate de los temas políticos y de estatutos, que fueron aplazados mientras la mesa del congreso «hacía tiempo» poniendo a discusión ponencias tales como las de formación o educación física. Alfonso Guerra desarrolló numerosos contactos en búsqueda de solución al enfrentamiento entre José Rodríguez de la Borbolla, secretario general saliente, y Rafael Escuredo, presidente de la Junta de Andalucía y hombre vinculado a la «oposición» nacionalista.Esta corriente nacionalista mantuvo una dura batalla en la discusión, a puerta cerrada, de diversas ponencias, así como en las gestiones para candidaturas a la nueva comisión ejecutiva, tratando de evitar una derrota tanto en uno como en el otro terreno. Hacia el final de la tarde, Alfonso Guerra, vicesecretario del PSOE, mantuvo un encuentro con el presidente de la Junta de Andalucía, y círculos próximos al primero no descartaban un intento de que el número dos del PSOE ponga su autoridad al servicio de una candidatura «de síntesis». Escuredo, a su vez, se había asegurado el control de algunas delegaciones, no tanto para darle la vuelta a la situación como para conseguir una representación en la nueva ejecutiva.

Toda esta lucha por el poder tiene un tras fondo político centrado en la cuestión autonomista. «Claro que nosotros queremos autonomía», declaró a EL PAIS el más cualificado representante de la línea oficial, José Rodríguez de la Borbolla, «pero entiéndase bien: nuestro enemigo principal en Andalucía no es el PSA, sino en realidad el PCE, de modo que sería ciego no poner el acento en que el nuestro es un partido de clase. Queremos la autonomía, repito, pero quede claro que es para lograr un Gobierno de izquierdas en Andalucía, que poco a poco vaya dando alternativas a nuestros problemas. »

A su vez, la corriente nacionalista, cuyo principal portavoz es el delegado de Almería, Joaquín Navarro, se mostró firme en la conveniencia de defender un nacionalismo de clase y una concepción claramente federal del partido andaluz respecto al PSOE. Este sector se mostraba anoche entristecido por la marcha de las gestiones para la constitución de la nueva ejecutiva, hasta el punto de que en algunos momentos se expresaron síntomas de desaliento por la excesiva presión del otro sector.

El problema de las siglas

Debido a estas razones, los trabajos del congreso se encontraban anoche muy retrasados y se esperaba su prolongación hasta altas horas de la madrugada de hoy. A primeras horas de la madrugada no se había entrado aún a discutir las dos ponencias fundamentales: estatutos y resolución política, y, por tanto, no estaba aún decidido el nombre que adoptará el partido en el futuro. Existían diversas propuestas: Partido Socialista Andaluz, Partido Socialista Obrero Español de Andalucía, Partido Socialista Obrero Andaluz; todas ellas influidas por el problema de que el PSOE no puede ya reivindicar las siglas del PSA, que tanto le preocupan, como pudo demostrarse en la jornada anterior de este congreso, durante el debate sobre la gestión de la comisión ejecutiva.A esa misma hora, el congreso estudiaba la resolución sobre cultura y seguían aplazados los debates respecto a estatutos y cuestiones políticas esenciales, en espera de que finalizase una; cena en la que Alfonso Guerra había reunido a las principales cabezas de los sectores en disputa, tales como Rafael Escuredo, José Rodríguez de la Borbolla, Luis Yáñez, Guillermo Galeote, Rafael Ballesteros y otros. La mayor parte de esta cena estuvo dedicada, según fuentes solventes, a encontrar una fórmula de organización del PSOE andaluz que permitiera dar satisfacción a todos los sectores.

En espera, pues, de las resoluciones fundamentales, el congreso de los socialistas andaluces aprobó ayer, por unanimidad, el derecho al divorcio basado en la no voluntariedad de convivencia; la despenalización del aborto y la realización de este último a través de la Seguridad Social, y la «supresión de la persecución de las prostitutas por la ley, persecución que sólo debe ser aplicada al proxeneta que las explota», según reza la correspondiente resolución. En materia de formación, los congresistas echan en falta la presencia de un número suficiente de cuadros preparados y propugnan «la educación permanente» de los militantes, así como una escuela de verano para toda Andalucía. En fin, en materia económica se establece la conveniencia de una serie de mejoras, en especial en el sector agrario.

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