Fotonoticia:

Fiel hasta el final.

Intenta en vano sacudir el cuerpo de su amigo, lograr que se mueva y continúe jugando con él, como todos los días. Pero es inútil. Eso ya no es posible porque su amigo está muerto. Y pese a quien crea que los animales no tienen sentimientos ni capacidad de lealtad, la evidencia de los ojos y los gestos revela una honda tristeza. El basset con el que gastó tantas horas jugando está tendido e inmóvil en un camino por el que no pasaba nadie, mientras su desconcertado amigo enseña a la cámara que le fotografía su rostro de enorme soledad y sentimiento de abandono.

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