Los sindicatos navales proponen consultas internacionales para resolver la crisis
La Federación Internacional de Obreros Metalúrgicos (IMF) pidió ayer consultas entre las naciones tradicionalmente navieras y las nuevas, a fin de encontrar «un consenso para una industria mundialmente viable y sobre una base justa».Esta petición partió del vicesecretario general del IMF, Karl Casserini, en el segundo día de la Conferencia Mundial de Construcción Naval, en la que participan veinte naciones.
«Es evidente que los países en desarrollo debieran poder crearse una industria de construcción y reparación naval», dijo Casserini a los 150 delegados, «pero hay que garantizar patrones sociales básicos y salarios justos, a fin de evitar la explotación de un grupo de obreros de la construcción naval por otro. »
Casserini mencionó a Brasil como la segunda potencia del mundo en construcción naval y la capacidad de los astillerois coreanos y taiwaneses para ofrecer a los grandes navieros hasta un 20% de reducción de costos, incluso en barcos de gran complicación y modernidad.
El martes, el delegado de Corea sorprendió a la Conferencia declarando que su país pensaba aumentar su capacidad de construcción naval en un 260% para 1986.
Citando estadísticas de la IMF, Casserini comparó esta traslación geográfica de la construcción naval con el «enorme abismo» existente entre los niveles salariales de las nuevas y las viejas naciones constructoras de barcos. Los salarios en Corea del Sur son ahora un sexto de los de Japón. En Brasil, otra nueva potencia constructora de barcos, los obreros de los astilleros sólo cobran una cuarta parte de los salarios de sus colegas escandinavos. En India, el jornal es sólo una décima parte del más bajo de cualquier país europeo.
Casserini citó un ejemplo de lo que él llama «precios artificiales o dependencia de mano de obra no sindicada». En Dubai, la dirección de un dique seco obtiene beneficios gracias a salarios extremadamente bajos y a actitudes laborales muy poco satisfactorias, «como la importación de mano de obra no sindicada de India, Pakistán e incluso Filipinas y Taiwan», explicó Casserini.


























































