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La Guardia Civil mata, por error, a un inspector de policía en San Sebastián

Las balas que en la madrugada del domingo acabaron con la vida de un inspector de policía en San Sebastián e hirieron gravemente a otro fueron disparadas desde un automóvil por miembros de la Guardia Civil, quienes abrieron fuego al observar que personas vestidas de paisano se dirigían hacia ellos empuñando pistolas. La hora en que ocurrió el suceso -dos y media de la madrugada- provocó que los periódicos, que habían logrado recoger la noticia, aparecieran por la mañana en los quioscos con versiones en las que no se descartaba la posibilidad de que se tratara de un nuevo atentado.Lo cierto es que el inspector de policía muerto, Santos Sampedro Lozano, y su compañero herido de suma gravedad, Carlos Martínez Manuel, fueron tiroteados por la Guardia Civil, que equivocó a los agentes no uniformados con posibles agresores. Ambos inspectores se encontraban de servicio en el barrio donostiarra del Antiguo, con la obligación de vigilar los alrededores de la comandancia de la Guardia Civil, en la que se encontraba reunido el gobernador civil de la provincia.

A las dos y media de la madrugada, cuando paseaban por la calle Brunet, un coche estacionado con las luces encendidas provocó las sospechas de los inspectores que se acercaron, comprobando que no había nadie en el interior. Fue en ese momento cuando vieron a escasos metros otro automóvil, también parado, con varias personas dentro y decidieron desenfundar sus pistolas y proceder a la identificación de los desconocidos, Con las armas en una mano y las placas policiales en la otra avanzaron hacia el vehículo, cuyos ocupantes -guardias civiles de paisano que cumplían la misma función de vigilancia-, al observar a la pareja empuñando pistolas, no dudaron en abrir fuego contra ella.

El inspector Santos Sampedro cayó herido de muerte y su compañero, Carlos Martínez, permanece ingresado en la policlínica de San Sebastián, donde el equipo médico que le atiende ha calificado su estado de muy grave.

En el transcurso de la acción también resultó levemente herido uno de los guardias civiles, Carlos Martínez León, que fue alcanzado por una bala en el codo. El proyectil que hirió a este guardia civil no salió de las armas de los inspectores de policía, cuyos cargadores estaban completos, por lo que parece seguro que fue alcanzado también por los disparos de sus propios compañeros.

El cadáver de Santos Sampedro fue trasladado el domingo por la tarde, después de la celebración de un funeral en el Gobierno Civil de San Sebastián, a su pueblo natal de Villar de Barrio, en Orense, donde ayer fue enterrado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de octubre de 1979

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